El comer fuera de casa, el alcohol, el sedentarismo, el estrés, el beber poco agua sobrecargan de forma excesiva a nuestro hígado y nuestros riñones. Por ello una dieta depurativa antes de empezar cualquier otro tratamiento para que éste sea más eficaz, o hecha puntualmente 1-2 veces al año, es un descanso para nuestro organismo.
Aquí no se trata de perder peso, sino de aligerar , descargar por unos días las funciones hepática y renal. Eliminaremos grasas, azúcares refinados, aumentando el consumo de verduras frescas, hortalizas, cremas de verdura, fruta, legumbres y otra proteína de origen vegetal como el tofu, pescado blanco y azul. Intentando respetar las horas y la calidad del sueño, y bebiendo caldos y tisanas.
Mejora la vitalidad, el brillo de piel, las uñas y la sensación de hinchazón.Es una dieta de choque, no se puede hacer de forma prolongada en el tiempo. El especialista en nutrición indicará a cada caso la duración y de tipo de dieta depurativa.
Desayuno: té verde o rojo. Fruta temporada.
Media mañana: té verde o rojo. 1 yogur de soja + cereales integrales tipo quinoa.
Comida: Caldo vegetal depurativo. Lentejas + verdura Postre: infusión digestiva.
Media tarde: fruta + 3-4 nueces.
Cena: caldo vegetal depurativo. Verdura + hamburguesa de tofu. Postre. Compota de manzana.