Evidentemente, a partir de los 40 años casi la totalidad de las personas a las que se les haga esta pregunta responderán que sí. Lo cierto es que en los últimos años estamos hablando más de anti-envejecimiento que de rejuvenecimiento, ya que no es fácil retroceder diez años en el tiempo y sin embargo hay abundante literatura científica que demuestra que sí es posible frenar el paso del tiempo, de modo que si empiezas a cuidarte cuando todavía te ves bien es perfectamente posible que dentro de treinta años parezca que por tu aspecto solo han pasado veinte.
Para conseguir esto existen numerosas técnicas que se pueden utilizar aisladamente o, lo que es más frecuente, en combinación. Algunas de ellas existen hace años y siguen siendo perfectamente válidas, por su demostrada eficacia y seguridad, pero en este artículo nos gustaría hablar de los procedimientos más novedosos que hemos ido incorporando a la cartera de servicios de los centros Médico-Estéticos Hedonai
Uno de los tratamientos que más satisfacciones está proporcionando es el Ácido Poliláctico. Se trata de un material ampliamente utilizado en medicina en suturas reabsorbibles, prótesis e implantes óseos, desde hace muchos años. Se trata del ácido poliláctico, un biopolímero biodegradable que se elimina del organismo sin metabolitos activos ni productos residuales. Al ser de producción sintética no es necesario hacer pruebas de alergia.
Es un material que sirve de soporte para la inducción de la formación de colágeno por lo que los resultados no son inmediatos, y suelen ser necesarias varias sesiones distanciadas de 4 a 6 semanas para un resultado óptimo. La mejoría es progresiva según el número de sesiones realizadas, siendo lo habitual de 3 a 4. Se ha demostrado en diferentes estudios que la mejoría persiste hasta tres años tras el tratamiento...
No se utiliza para arrugas individuales sino para zonas más amplias, buscando restaurar el volumen perdido debido al envejecimiento, siendo especialmente apropiado para surcos y arrugas profundas, defectos de volumen y para recuperar el contorno facial.
Lo habitual es que el paciente permanezca de 20 a 30 minutos con una crema anestésica, que minimiza las molestias que supondrá la inyección, que se realiza en las zonas que el médico determina más convenientes. El procedimiento no dura más de cinco o diez minutos, y tras el tratamiento el paciente puede continuar con su vida normal, si bien puede tener algún pequeño hematoma que deberá proteger del sol durante una semana aproximadamente. Es importante masajear la zona tratada durante unos minutos dos o tres veces al día, al menos durante una semana.
El precio de cada sesión es de 550 euros.
Otro de los tratamientos que está teniendo una excelente acogida por parte de nuestros pacientes es el Accent. Se trata de un sistema de radiofrecuencia de última generación, que dispone de un aplicador unipolar para trabajar en profundidad sobre la grasa, y uno bipolar que trabaja más superficialmente, tensando la piel. Se puede utilizar tanto en la cara como en el cuerpo.
La radiofrecuencia del Accent está en la banda de la onda corta y son radiaciones electromagnéticas que producen un efecto térmico, que estimula la remodelación del colágeno ya existente en la piel así como la producción de colágeno nuevo, y que estimula la circulación sanguínea y linfática. Por tanto se puede utilizar como tratamiento reductor y anticelulítico, así como tratamiento de ?lifting? no quirúrgico, siempre teniendo en cuenta que los efectos reafirmantes son más discretos que los de un lifting realizado en quirófano.
No pueden realizarse este tratamiento aquellas personas que lleven marcapasos o bombas de insulina. Durante el tratamiento el paciente experimenta una sensación de calor y tras el tratamiento la piel presenta un aspecto enrojecido que cede en pocas horas. No es necesaria la aplicación de anestesia.
Normalmente han de hacerse el menos cuatro sesiones, separadas entre sí de cuatro a seis semanas. Las sesiones suelen durar de 20 a 40 minutos, y cada sesión cuesta 250 euros si la zona a tratar es la cara, o 300 euros en las zonas corporales. Tras este tratamiento no se necesitan cuidados especiales, pudiendo el paciente realizar todas sus actividades habituales sin limitación alguna.
Por último nos gustaría destacar el tratamiento con toxina botulínica, popularmente conocido como Btx.. Este tratamiento no es una novedad, ya que se lleva utilizando con éxito desde los años 70, y no solamente en el ámbito de la medicina estética. En estética se autorizó en Estados Unidos en 2002. Lo que sí representa una novedad son las nuevas zonas en las que se está empezando a utilizar, y su combinación con otros tratamientos, como los materiales de relleno o la luz pulsada, para realizar un tratamiento integral de la cara de los pacientes.
Debemos recordar que no se aplica sobre arrugas, sino sobre los músculos que producen las llamadas arrugas de expresión, de modo que relaja dichos músculos haciendo que las arrugas vayan difuminándose con el paso del tiempo y al mismo tiempo dando a la cara una expresión que los propios pacientes describen como más relajada, descansada o rejuvenecida.
El Vistabel se aplica por medio de unas inyecciones con unas agujas muy finas, en pocos minutos y sin necesidad de anestesia. Los efectos se empiezan a notar pasados unos días, y suelen durar alrededor de cuatro meses.
Los tres tratamientos de los que hemos hablado se engloban en lo que llamamos ?lunch time treatments? o tratamientos de la hora de comer, lo que viene a decir que son tratamientos poco invasivos, que se pueden realizar en poco tiempo, sin grandes preparativos y sin especiales cuidados postratamiento.
Es importante recordar que cada vez es más importante personalizar los tratamientos, y desarrollar un plan de tratamiento global para satisfacer a pacientes cada vez más exigentes y mejor informados.