Labios perfectos para besos perfectos. ¿Te suena? Todo nos lleva a uno de nuestros must: el Ácido Hialurónico. Hemos hablado muchas veces de este producto y de sus casi infinitas aplicaciones y beneficios, y es que llegó hace tiempo y cada vez tiene más adeptos. Quizás por su enorme capacidad de hidratación, por sus efectos contra las arrugas y unos resultados incontestablemente brillantes y de aspecto natural o, para resumirlo todo en una palabra por la que empezaríamos a hablar sobre lo que venimos a hablar hoy, por su versatilidad.

Versatilidad por la diversidad de sus beneficios, pero también por todas las necesidades estéticas a las que se adapta y en cuya respuesta es imprescindible; y por los tratamientos que lo utilizan. De acuerdo, el Ácido Hialurónico es un buen aliado; todos lo sabemos pero pocos lo conocen realmente. ¿O nunca te has preguntado qué tienen en cuenta los doctores (y hablamos de expertos más que experimentados en la materia; hablamos de ejemplos evidentes, profesionales de la medicina estética como los doctores en los que confía hedonai) para identificar el tratamiento de Ácido Hialurónico que más se adapta en cada caso?¿Es el mismo producto el que se utiliza para rellenar arrugas o labios, que para hidratar o eliminar ojeras? Sí pero no, ni mucho menos. Ahí está el truco de la versatilidad del compuesto,  esto es lo que necesitas saber para diferenciar entre los dos grandes tipos o alternativas de Ácido Hialurónico que (probablemente) desconocías.

El producto está formado por cadenas de  hialurónico, hasta ahí nada cambia. La diferencia la marca la disposición de estas cadenas. Estas pueden estar unidas entre sí a través de puentes formando una estructura con forma de malla; o libres. Cuando las cadenas del Ácido Hialurónico se unen formando una red, es decir, cuando es reticulado, los resultados que se obtienen con su infiltración, siempre en capas profundas de la piel, son principalmente, el aumento de volumen. Esto es muy eficaz para rellenar zonas que han volumen por redistribución de la grasa y resorción ósea fruto del paso del tiempo.

Por su parte, cuando las cadenas tienen libre disposición (es no reticulado), se realiza su infiltración en capas más superficiales, lo que aporta una hidratación profunda, pero no volumen. Por tanto, es la alternativa para tratamientos como la mesoterapia (técnica de infiltración superficial de compuestos como el Ácido Hialurónico, aunque no necesariamente este, pero eso ya es otro capítulo).

Sabiendo diferenciar correctamente estos dos tipos, sabremos cuándo utilizar cada uno, evitando complicaciones innecesarias.

Dicho de otra manera, utilizando palabras del Dr. Manuel Iglesias, Director Médico de hedonai, los puentes que unen las cadenas del Ácido Hialurónico reticulado, que son los que crean volumen, hacen que, infiltrando el compuesto en una capa superficial de la piel, se formen engrosamientos (bolas) que van en  contra de los resultados buscados. Sin embargo, infiltrándose en la hipodérmis o tejido subcutáneo, tendrán un efecto relleno, actuando con ese volumen en la zona tratada de una manera uniforme y logrando los objetivos marcados. Si por el contrario, lo que se pretende es hidratar o despigmentar, el Ácido Hialurónico no reticulado, al no tener uniones intermoleculares, no formará dichos engrosamientos y alcanzará los objetivos de una manera más saludable y  adecuada.

Sabiendo diferenciar correctamente estos dos tipos, sabremos cuándo utilizar cada uno, evitando complicaciones innecesarias. Así, en hedonai obtenemos los mejores resultados y contribuimos a la buena reputación de este producto que va más allá de la Medicina Estética.