Utilizar un autobronceador facial resulta la mejor opción para mantener un bonito color de piel cuando no tenemos tiempo de tomar el sol o preferimos no exponer la delicada piel de nuestro rostro a los posibles efectos adversos de los rayos uva.

Este tipo de productos, además de proporcionar resultados instantáneos, resultan de muy sencilla aplicación, pudiendo conseguir el tipo de bronceado que queremos en tan solo unos minutos. No obstante, aunque su uso esté al alcance de todo el mundo, no siempre lo realizamos adecuadamente, dejando las tan indeseables manchas en la piel. Para evitar esto es esencial saber aplicarnos bien el autobronceador ¿Sabes cómo se hace? En este artículo te desvelamos las claves para que puedas presumir de bronceado sin apenas esfuerzo.

Pero antes de empezar con el procedimiento a seguir, es importante hablar un poco acerca de cómo funcionan estos productos. Muchos son los que piensan que los autobronceadores tiñen la piel, pero esto es totalmente falso. Lo que hacen es oxidar la capa córnea que está en el interior de la piel, dando esa apariencia dorada. Además hidratan la piel de la cara, pero no la protegen contra los rayos del sol, así que aún estando morena nuestra piel seguirá necesitando que utilicemos protección solar.

La última recomendación que debemos hacer es que no debemos abusar mucho de los autobronceadores, sobre todo si pensamos someternos a un tratamiento de depilación láser. El uso de este tipo de productos está totalmente contraindicado en los tratamientos de láser pues tener la piel más oscura dificulta la eliminación del vello, pudiendo convertirse en un impedimento para llevar a cabo el tratamiento o incluso para conseguir los resultados deseados en este tipo de depilación.

Pasos a seguir al aplicarnos un autobronceador facial

En primer lugar, lo primero que debemos hacer antes de aplicarnos el autobronceador es exfoliar bien la piel de nuestra cara. Haciendo esto conseguimos que el producto penetre adecuadamente y de manera homogénea, proporcionando un tono mucho más uniforme en todo el rostro.

Como hemos dicho antes, la mayoría de estos productos, además de realizar su función también se encargan de mantener hidratada la piel, no obstante, es aconsejable hidratarla previamente a su aplicación para conseguir ese extra de hidratación que nos dure todo el día.

Acto seguido pasaremos a aplicar el autobronceador. Uno de los requisitos fundamentales es utilizar justo la cantidad de producto que viene indicada en el envase, para ello nos bastaremos con nuestros dedos, realizando movimientos circulares por toda la cara. Es importante prestar mucha atención a las zonas conflictivas como el nacimiento del pelo, los orificios nasales y las orejas, pues es en estos lugares donde se suele notar más la marca del bronceado.

Una de las claves para que el autobronceador quede lo más natural posible es aplicarlo solo en el cuello y en la cara hasta la barbilla, pero de ningún modo debajo de esta, pues en circunstancias normales la zona bajo la barbilla nunca se broncea naturalmente ya que los rayos del sol no inciden sobre ella.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es el tiempo entre aplicación y aplicación. Durante la primera semana deberemos aplicarnos el producto a diario, y en las semanas siguientes lo haremos en días alternos, de esta forma mantendremos el tono deseado.

La última cosa a la que debemos prestar atención es a lavarnos las manos bien después de aplicarnos el autobronceador en la cara ya que si no lo hacemos, nuestros dedos se quedarán manchados con un tono amarillento.