Todos hemos estado frente a una persona con un rostro de película. ¿Cómo lo ha conseguido? ¿Cuál es el secreto para tener ese rostro impecable? Tener una piel de escándalo no es simplemente una cuestión de ADN. Cómo cuidar la cara correctamente y dar con los productos adecuados puede resultar una tarea complicada, pero te proponemos varios consejos para hacerlo más sencillo.

Cuidados habituales para saber cómo cuidar la cara

Debes tener en cuenta varios puntos muy importantes a la hora de dedicarte a tu piel cada día: limpieza, tonificación, hidratación, etc. Otros cuidados, como ponerse crema de protección solar o cremas antimanchas, son también imprescindibles, junto a la correcta elección de productos cosméticos.

El objetivo de cualquier rutina de cuidado de la piel es afinar tu cutis para que se muestre en un óptimo estado. Este tipo de cuidados rutinarios son una oportunidad para aportar salud al rostro. Tampoco se trata de crear la perfección, todos sabemos que con el paso del tiempo el envejecimiento de la piel es fisiológico, pero siempre podemos retrasarlo con los siguientes cuidados.

1. Limpieza del rostro

Lavarse la cara es el paso más básico y esencial. Cada día, nuestra piel entra en contacto con contaminantes ambientales, suciedad y otros factores que deben eliminarse. Al menos, debes lavarte la cara dos veces al día, por la mañana y por la noche, para evitar que se obstruyan tus poros, que tu rostro pierda brillo y que aparezca acné. Así mismo, permitirás respirar a tu tejido tegumentario y puedes mejorar su nutrición desde lo más profundo.

Debes encontrar un limpiador facial de una fórmula adecuada. Escoge aquel que contenga menos ingredientes y que sean de origen natural. Preferiblemente, que contenga aceites esenciales y saludables.

Ante todo, debes escoger uno que sea idóneo para tu tipo de piel. Existen algunos indicados para pieles grasas, secas, mixtas o sensibles. Puedes escoger uno que contenga exfoliantes para utilizarlo una vez por semana.

2. Tonifica tu piel

El tónico facial es un producto más para limpiar nuestra piel. Es primordial y debe ser utilizado entre la limpieza y la crema de hidratación. Puede ayudar a revitalizar y a rejuvenecer los tejidos, así como a refrescar y a rehidratar la piel.

Escoge uno que contenga hidroxiácidos para eliminar suavemente las células muertas de la piel que pueden obstruir los poros, mejorar la piel dañada por el sol y minimizar la falta de brillo. También, existen otros componentes como ácido hialurónico para aumentar la hidratación o con vitaminas E y C para disminuir los radicales libres que pueden envejecer la piel.

3. Suero para protegerte de las manchas

Estos productos también son poderosos aliados. Están llenos de compuestos activos, elixires que pueden mitigar una serie de problemas: desde las temidas manchas oscuras que aparecen en el rostro, hasta arrugas. Incluso, sirve como un poderoso concentrado de antioxidantes para aportarte protección desde primera hora de la mañana.

Existen sueros con ácido hialurónico para aportar hidratación y evitar la pérdida de humedad. También con vitamina C para ayudar a aclarar la piel apagada y a disminuir las manchas oscuras con su uso continuo. Y, para proteger aún más del envejecimiento y manchas, otros contienen retinol, vitamina B3 y péptidos para estimular la producción de colágeno y elastina, proteínas que ayudan a prevenir la flacidez de la piel.

Recuerda no mezclar productos para ahorrar tiempo. Por ejemplo, no intentes mezclar un suero con una crema hidratante. Podrías disminuir la capacidad del suero para absorberse. Lo mismo aplicado a otros productos.

4. Hidratar la piel

Sin duda, debes escoger una crema hidratante acorde con tu tipo de piel y con el momento del día.

Las cremas que te aplicas por la mañana están creadas para proteger tu piel de las agresiones ambientales que aparecerán cuando salgas de casa. Así, muchas contienen antioxidantes, para minimizar los radicales libres, y protector solar para protegerte de la radiación UVA. Las cremas nocturnas, por el contrario, se enfocan en reparar cualquier daño al que pudieras haber estado expuesto durante el día. Estas cremas también reponen los niveles de humedad con emolientes.

Recuerda que la hidratación no solo viene desde fuera, sino también desde dentro. Es importante que consumas alimentos ricos en agua, vitaminas del grupo B, vitamina C y A para mantener íntegras tus estructuras tegumentarias y la hidratación. Por ejemplo, las frutas frescas pueden proporcionarte antioxidantes y este tipo de compuestos. Por otro lado, también es importante que bebas abundante agua.

5. Protegerte con protector solar

Todos los médicos estéticos te lo van a decir: el protector solar es, sin duda, el producto más importante para el cuidado de la piel. El uso diario del protector ayuda a prevenir el desarrollo de arrugas, imperfecciones, manchas y cambios en la apariencia de tus poros. Pero más importante aún es que su uso a diario puede ayudarte a prevenir ciertos cánceres de piel.

Es recomendable utilizar uno con factor de protección mínimo de 30. El número de factor va a indicar la cantidad de tiempo que puedes permanecer expuesto al sol sin que tu piel se ponga roja. Por ejemplo, si te empiezas a quemar al estar 5 minutos al sol, el factor 30 indica que tardarás 30 veces más en quemarte.

Procura escoger uno que cuente con pantalla solar, SPF 50 y que, en todo caso, filtren rayos UVA y UVB. No escatimes, procura utilizar una buena capa de crema para poder protegerte. Al menos, del tamaño de una cucharada sopera.

Debes intentar aplicarte el protector solar 30 minutos antes de exponerte al sol y volver a aplicártelo cada dos horas. Recuerda que incluso en los días nublados es necesario utilizar estos productos.

Además, para tu rutina diaria de cuidados faciales, debes escoger productos que no sean comedogénicos. Esto significa que los productos no van a obstruir los poros ni a desencadenar alteraciones como el acné. Por ejemplo, algunos ingredientes comedogénicos conocidos son el aceite de coco y la manteca de cacao.

Ante todo, debes consultar con tus profesionales de la salud para determinar qué productos son los más adecuados para ti y qué cuidados específicos debes realizar.