El rostro de las personas en la mayoría de los casos tiene la forma inicial de un triángulo invertido, pero con el paso del tiempo, sufre cambios y las facciones se acentúan. Durante la juventud, la zona de los pómulos es la más pronunciada, de forma que el vértice se sitúa en el mentón y las facciones son suaves.

Sin embargo, debido al paso de los años nuestro cuerpo sufre cambios, con la consiguiente pérdida de los contornos haciendo que este triángulo pierda su forma inicial y dejando visible un rostro envejecido y cansado. Por lo general, las zonas más afectadas y donde mayor volumen se pierde son los pómulos, mejillas, mentón y mandíbula.

Como consecuencia, numerosas mujeres recurren a la Medicina Estética y, mediante tratamientos de rejuvenecimiento facial como la Mesoterapia, Peeling, Factores de crecimiento plaquetario, o Fotorejuvenecimiento, entre otros, consiguen detener el paso del tiempo y lucir una piel tersa, suave y sin arrugas. De ahí que los rellenos de ácido hialurónico se hayan convertido en el método más utilizado por los médicos para frenar el envejecimiento.

¿Te animas a mantener tu vértice en su posición inicial?