Cuando llega el verano, el calor y el buen tiempo van de la mano. Muchas personas deciden en este momento broncearse, pero después de ello comienzan a notar en su piel la aparición de granitos por el sol.

Erupciones solares

¿Cómo identificarlas?

Normalmente producen un cierto picor y molestias. Aparecen con mayor frecuencia en las mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 35 años, sobre todo en las zonas del escote, brazos, hombros y piernas; aunque realmente pueden aparecer en cualquier lugar.

Suele aparecer dentro de las 12 horas posteriores a la exposición solar, y para calmar la preocupación que suele generar a aquellos que la sufren o la han sufrido, te informaremos sobre sus causas, cómo prevenirla y cómo tratarla una vez ha aparecido sobre nuestro cuerpo.

La causa de su aparición

La radiación ultravioleta a la que nos exponemos al tomar el sol afecta con mayor inquina a algunas personas especialmente sensibles, que son aquellas que sufrirán estas erupciones.

Personas con piel clara tienen una menor tolerancia a la incidencia directa de los rayos solares sobre sus pieles, por lo que en estos casos, habrá que incidir especialmente en la prevención (aunque hay que prevenir en cualquier tipo de piel).

¿Cómo prevenir la aparición de estos antiestéticos granos?

Ante todo, olvídate del falso mito de que no puedes tomar el sol.

Los expertos no dejan de destacar los múltiples beneficios positivos que aporta la exposición solar, como son la síntesis de vitamina D, el aumento de defensas… Eso sí, siempre que se realice de una manera controlada y segura.

Aquí es cuando entra en juego la prevención. Siguiendo una serie de consejos, no tendrás que volver a sufrir nunca más la aparición de estas incómodas marcas en tu piel:

  • No te expongas al sol en las horas donde la incidencia de los rayos es más directa e intensa, es decir; entre las 12 de la mañana y las 17 de la tarde.
  • Evita las exposiciones demasiado prolongadas, sobre todo en los primeros días del verano. Comienza con 20 minutos y alarga la exposición hasta una hora de manera progresiva, sin pasar nunca más de este tiempo tomando el sol.
  • Las cremas de protección solar serán tu mejor aliado. Recurre a aquellas de una alta protección, como las de 50 SPF, incidiendo especialmente en las zonas más afectadas por estos granitos: cara, escote y cuello. Y no tengas miedo a no ponerte morena por utilizar protección solar, ya que esto es un falso mito. Lo único que hacen las cremas solares es proteger de la penetración en nuestra piel de la radiación ultravioleta nociva, mientras que aquella que aumenta la producción de melanina en nuestra piel podrá atravesar la barrera sin problemas y darnos esa bonita tonalidad veraniega.
  • Repite la aplicación de la crema solar con frecuencia, y sobre todo después del baño, ya que siempre se pierde algo de producto.
  • Procura encontrar zonas en las que corra la brisa, ya que así sudarás menos y prevendrás la aparición de estos granitos, porque el sudor favorece su formación.
  • Ten una zona de sombra cerca para resguardarte de la incidencia directa del sol.

¿Qué hacer una vez ya han salido?

Acude a tu médico, ya que en función de la gravedad te aconsejarán el tratamiento más adecuado para ti.

Los antihistamínicos con corticoides serán probablemente una buena opción para reducir la inflamación y el picor asociados a los granitos, pero escucha a tu profesional de confianza, ya que él te asesorará de la mejor forma posible.

Otros remedios caseros que pueden paliar los síntomas son: zumo de limón en la zona afectada, albahaca y ajo y miel.