Esta nueva técnica está despertando una gran expectación, tanto entre los usuarios habituales de tratamientos de medicina estética, como entre quienes se aproximan a nosotros por primera vez, movidos por la curiosidad que este tratamiento novedoso les inspira.

La realidad es que a los médicos que nos dedicamos a rejuvenecer tanto el rostro como ciertas áreas corporales, los hilos tensores nos están aportando nuevas posibilidades de mejorar zonas especialmente difíciles, en las que tensar sin aportar volumen con los materiales de los que disponíamos hasta ahora, era realmente complicado.

Cada vez son más quienes prefieren  el denominado: ”rejuvenecimiento inteligente“ con resultados naturales y progresivos frente a transformaciones muy bruscas y evidentes que en la mayoría de las personas provoca cierta incomodidad social. Y los hilos, combinados por lo general, con otras técnicas y un asesoramiento preciso, nos aportan una naturalidad que nuestros pacientes valoran y agradecen.

Las suturas que empleamos están realizadas con polidioxanona, un material derivado del Ácido Láctico totalmente biocompatible y reabsorbible al cabo de aproximadamente un año.

 

Existen diferentes modalidades de hilos tensores, los lisos que actúan básicamente como estimuladores mejorando las arrugas finas con ligero tensado y los espiculados con diferentes tipos de anclaje en los tejidos que nos permiten “recoger” la piel con efecto de tensado inmediato, a la par que también estimulan el tejido propiciando la formación de colágeno y elastina que permanecerá  tiempo después de reabsorbida la sutura propiamente.

Para concluir, comentar que los hilos además de en el cuello y rostro, tienen también interesantes aplicaciones en otras localizaciones como brazos, muslos, nalgas incluso abdomen.

Sin olvidar que en todos los casos el éxito de un tratamiento estará en: un buen diagnóstico y correcta selección del paciente, así como de los procedimientos a elegir en cada caso particular.