Hoy en día, ¿quién no ha oído hablar de los famosos parches corporales y faciales? Pues bien, además de existir muchas marcas, sus usos son muy variados: celulitis, vientre plano, grasa localizada, anti arrugas, para ojeras, ojos cansados, etc.

Teniendo en cuenta la vida tan ajetreada que muchos de vosotros lleváis, este es un remedio perfecto para el poco tiempo que disponéis para vuestro cuidado personal. Sus puntos fuertes: simplicidad de uso y resultados.

Lo principal es que sean transdérmicos, ya que provocan un efecto de oclusión, es decir, que sus láminas no son porosas y, por tanto, no dejan transpirar la piel, por lo que los activos no tienen otra opción que penetrar. Esta tecnología se basa en tener una lámina de soporte no porosa impregnada con una fórmula específica para cada uso que contiene un adhesivo. La cara que contiene dicho adhesivo es la que estará en contacto con la piel. Una vez aplicado el parche, la acción oclusiva hace que el poro se dilate y empiece a absorber los activos.