Cada vez estamos más preocupados por nuestra salud y, por ello, además de realizar una dieta equilibrada, la suplementación alimenticia es el complemento perfecto para estar bien.

Hoy en día sabemos que nuestra alimentación es muy rica en calorías, pero normalmente pobre en micronutrientes, lo que en términos médicos se denomina “densidad pobre en micronutrientes”. Además, muchos alimentos tienen propiedades gracias a su contenido en vitaminas, minerales y fitonutrientes y se les llama “alimentos funcionales”. Por ello, a través de una correcta e individualizada suplementación alimenticia, podemos potenciar nuestra salud a muchos niveles.

Rol de los probióticos y salud intestinal: ciertos organismos vivos que forman parte de nuestra flora intestinal  tienen un rol muy importante a la hora de defender a nuestro organismo contra gérmenes patógenos en la digestión y en la modulación del sistema inmune. Podemos tomar probióticos a través de los yogures, pero existen suplementos con mayor dosis y una selección de cepas.

Rol de los antioxidantes en la prevención de enfermedades degenerativas: consta de factores externos (sol, humo de tabaco, etc) e internos (estrés). Gracias al aporte externo de los alimentos ricos en antioxidantes y a los sistemas antioxidantes internos, nuestro organismo lucha contra la oxidación, que es causa de patología degenerativa y cardiovascular.

Podemos tomar alimentos antioxidantes como frutas y verduras, pero necesitamos un aporte extra para no incorporar calorías cada vez que tomamos antioxidantes. Esto se consigue gracias a los suplementos antioxidantes /tipo polifenoles del té verde, Vit C, Vit E y vitamina A y coenzima Q10, entre otros.

El magnesio y la mejor adaptación al estrés: ante la sensación de agobio, nuestro organismo reacciona consumiendo más vitaminas del grupo B. Para combatirlo, debemos ingerir  ciertos amino ácidos como la L-taurina o el triptófano, que ayudan a mejorar el humor; omega 3, que contribuye a la prevención de las enfermedades inflamatorias o glucosamina, que ayuda a evitar la degeneración de los cartílagos articulares.