Antes de poner en riesgo la salud, todo el mundo debe tener presente que hay medicamentos fotosensibles a la depilación láser. Si se toma cualquier tipo de medicación siempre se debe avisar al centro estético antes de cada sesión, con el fin de evitar reacciones adversas y complicaciones no deseadas. Es fundamental en la entrevista preliminar informar al profesional responsable para que determine si es seguro hacer la sesión o posponerla.

La importancia de una consulta previa antes del láser

Aunque los medicamentos que más peligro tienen son algunos tratamientos para el cáncer y determinados antidepresivos, existen una amplia gama de fármacos que pueden provocar algún efecto no deseado después de una sesión de depilación láser. Desde aumentar o disminuir sus efectos hasta reacciones adversas, es de vital importancia para la salud hacer un buen historial farmacológico antes de iniciar el tratamiento.

Cabe resaltar que la responsabilidad de una buena entrevista esta al cincuenta por ciento entre el profesional y el cliente. En algunas ocasiones, después de aparecer una reacción adversa, el paciente suele recordar que hace días tomó una pastilla para algún problema menor. Por eso hay que hacer un esfuerzo en recordar los tratamientos médicos que se toman antes de iniciar la depilación.

Medicamentos incompatibles con la depilación láser

Los medicamentos de uso común que pueden interactuar con los procedimientos de depilación son:

  • Antiinflamatorios (fenilbutazona, naproxeno o indometacina) o antipiréticos (metamizol, ibuprofeno o paracetamol).
  • Antibióticos (azitromicina, amoxicilinas o sulfametacina).
  • Tratamiento de episodios alérgicos (ebastina, cetirizina o loratidina).
  • Fármacos para las dislipidemias (atorvastatina o simvastatina).
  • Antidepresivos (amitriptilina, desipramina o vinblastina) y ansiolíticos (amantadina, ciproheptadina o nitrazepan).
  • Corticoides (desoximetasona, hidrocortisona o metilprednisolona) y diuréticos (bentiacida, clorotiacida y furosemida).
  • Hormonas (sustitutos tiroideos o anticonceptivos orales), tratamientos anticancerosos (quimioterápicos o radioterápicos) o incluso hipoglucemiantes orales (acetohexamida, clorpropamida o tolbutamida).

Hay que tener presente que en la reacción de fotosensibilidad actúan muchos factores, entre ellos la longitud de onda del láser empleado. En la gran mayoría de los casos el profesional descartará cualquier interacción con una prueba ampliada previa a la primera sesión lo que garantizará la inocuidad del tratamiento.

Diferencia entre fototoxicidad y fotosensibilidad

En el primer caso, cuando hablamos de fototoxicidad nos referimos a medicamentos que provocan una hipersensibilidad en la piel que la hace vulnerable a determinadas exposiciones lumínicas, como la fotodepilación láser o la luz solar. Fotosensibilidad, en cambio, es aquella propiedad que poseen algunos fármacos de reaccionar ante las exposiciones lumínicas anteriormente citadas, modificando sus efectos deseados. En el primer concepto siempre están implicados los segundos medicamentos, pero no al revés.

Reacciones ante fármacos fotosensibles al láser

Las reacciones adversas más comunes son aquellas que aparecen de manera focalizada en la piel donde se ha llevado a cabo el tratamiento de depilación, siendo las sistémicas mucho más extraordinarias. La reacción fototóxica es una reacción similar a la que provocaría un proceso alérgico pero con distintas variantes en incidencia, gravedad y prolongación en el tiempo. Desde leves enrojecimientos de la piel hasta quemaduras de distinta severidad, pasando por eritemas solares, edemas, urticarias o manchas en la piel, una de las recomendaciones más comunes es la del uso de protectores solares superiores al factor 50 antes de la sesión de fotodepilación.

Otro de los síntomas típicos es la fotosensiblidad, que puede provocar la formación de cicatrices o incluso el efecto contrario deseado de cualquier sesión de fotodepilación: la aparición de mayor cantidad y densidad de vello.

Cabe también tener en cuenta que existen algunos productos cosméticos que tienen determinados componentes como la lavanda o la esencia de limón, capaces de producir diversos tipos de reacciones en la epidermis.

A pesar de ello, la tasa de incidencias durante este tipo de sesiones no excede el 1% y en su amplia mayoría son de índole menor. Por eso, si se desea disfrutar de una sesión de depilación láser tranquila y segura, se debe acudir a centros de profesionales con acreditado prestigio en lo referido a medidas de seguridad.