Según la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica, entre el 1% y el 3% de la población de la población adulta española padece de piel atópica y siente la necesidad de rascarse, irritación, enrojecimiento y otros molestos síntomas que afectan a su vida cotidiana. Por ello, en los siguientes párrafos se podrá encontrar todo lo que se necesita saber sobre ella.

¿Qué es la piel atópica?

Se trata de un trastorno cutáneo prolongado que se caracteriza principalmente por la sequedad de la piel. Este problema provoca, a su vez, erupciones pruriginosas (que causan picor), descamado de la piel y fácil irritación de la misma.

Para reconocer la también llamada dermatitis atópica suele ponerse especial atención a las manchas rojas que aparecen en el cuerpo, normalmente cubiertas de unas pequeñas vesículas que son las que causan el picor. Los síntomas más comunes incluyen escozor y picor intenso hasta el punto de incluso provocar insomnio entre quien padece este problema de la piel.

Causas de la piel atópica

Los profesionales de la dermatología no han encontrado una causa única y definible para la dermatitis atópica. Sin embargo, desde la Academia Española de Dermatología y Venereología, entre otras, han establecido fuertes relaciones entre distintos factores y este problema cutáneo.

  1. La genética

    Según dichos estudios, si los progenitores padecen de piel atópica (e incluso de asma), es bastante probable que sus hijos e hijas nazcan también con este problema. Además, también se han encontrado relaciones entre la aparición de este trastorno y una edad avanzada de la madre cuando ha dado a luz.

  2. El clima

    Sobre todo las ciudades en las que predomina la industria, unida a factores ambientales como un clima frío y seco son en las que más suele manifestarse. En estos casos, se recomienda, por ejemplo, mantener una temperatura estable en las estancias y una humedad ambiental comprendida entre un 40 y un 60 %.

  3. Alérgenos alimenticios y químicos

    Por ejemplo, el huevo o la leche de vaca, además de relacionarse con problemas en el sistema digestivo, también pueden desencadenar episodios de eccemas. Los químicos que entran en contacto con la piel también son un factor de riesgo para su aparición, de igual manera que el contacto con fibras como la lana o el nailon. Cabe destacar que estas alergias no son las que provocan la piel atópica, aunque sí que propician su aparición y agravan y facilitan sus síntomas, incrementando sus efectos.

Evolución y fases de la piel atópica

  • Primera fase
    La dermatitis atópica suele aparecer entre los 2 y 3 meses de edad, manifestándose en formas de manchitas rojas sobre todo en mejillas y manos. Más tarde, las mismas manchas aparecen ya en articulaciones y la piel ya se seca de forma habitual, propiciando el rascado y las primeras molestias.
  • Segunda fase
    Ya pasados unos años, debe mencionarse que los niños y niñas afectados pueden padecer otros problemas derivados, como pueden ser la rinitis alérgica o el asma alérgico. El culpable de estos avances en el trastorno cutáneo es el Staphylococcus Aureus, el cual también se relaciona, en otros casos, con problemas como la foliculitis, la conjuntivitis o la celulitis, casi siempre relacionados con la piel, como se ha podido ver.
  • Fase interna y externa
    Son dos fases que perciben los afectados por la dermatitis atópica y que se dividen en dos. La fase interna, donde la erupción está inactiva (conocido también como interbrote) y la fase externa, donde la erupción está activa (conocido también como brote) y causa las molestias.

Cómo cuidar la piel atópica

Si bien es cierto que no existe una prevención para el trastorno porque se trata de una disposición genética favorable, también es verdad que los síntomas van disminuyendo con el paso de niño a adulto y se pueden tomar precauciones para reducir los brotes y paliar los síntomas de picor e irritación.

  • Evitar tomar duchas largas
    Es decir, que no superen los diez minutos de duración.
  • Conservar una temperatura suave del entorno
    Esto es, evitar las temperaturas extremas (ya sea frío o calor) y mantenerse en ambientes frescos para no agravar la sequedad de la piel.
  • Evitar posibles alergias
    Como pueden ser algunos alimentos, ciertos animales o prendas de ropa. También es recomendable no usar lana ni nailon y priorizar el uso de prendas de algodón.
  • Cuidar la ropa
    Lavar las prendas nuevas para eliminar posibles residuos e intentar evitar el uso de detergente para el lavado de la ropa en general.
  • Aplicar aceite de baño
    Con esto, se recupera la barrera hidrolipídica que se suele perder durante la ducha. Al mismo tiempo, es importante, al secarse tras salir de la ducha, no frotar la piel. Lo mejor es realizar diversas presiones con la toalla, a poder ser de algodón, para secar la piel sin irritarla.
  • Llevar una dieta determinada
    Sobre todo, evitando productos como los frutos secos o los lácteos, que pueden favorecer reacciones alérgicas y favorecer la aparición de brotes. También es recomendable evitar bebidas excitantes como los refrescos energéticos y los azucarados con teína o cafeína.

Tratamientos para la piel atópica

Por otro lado, siempre es recomendable ponerse en contacto con un dermatólogo que siga de cerca este trastorno cutáneo y que aplique diferentes tratamientos, como pueden ser los siguientes:

  1. Emolientes

    Las cremas hidratantes deben aplicarse cada día independientemente del momento en el que se encuentre tu piel ya que ayudan a mantenerla hidratada y reduce los picores. Si las cremas emolientes las aplicamos justo después de una ducha, cuando la piel aún está un poco húmeda, ayudamos a su correcta absorción. Los aceites de ducha y las sales de baño también mantienen la piel hidratada y flexible ayudando a que los picores y las lesiones sean menos comunes.

  2. Cremas con corticoides

    Aplicar estas cremas servirá para controlar la irritación y ayudar a reparar la barrera protectora de la piel. Deben ser recetadas por un dermatólogo y se debe consultar antes con un médico o farmacéutico para tener en cuenta posibles efectos secundarios como el adelgazamiento de la piel.

  3. Cremas antibióticas

    Suelen recetarse para las infecciones, para una úlcera sangrante tras un rascado excesivo. También pueden tomarse antibióticos por vía oral.

  4. Otras terapias

    Otros métodos incluyen la aplicación de paños húmedos, la fototerapia, el asesoramiento psicológico o la modificación de la conducta y la relajación para quienes tienen un problema con un constante rascado que provoque heridas abiertas.

Si bien la piel atópica es un problema crónico y esencialmente genético, se trata de un trastorno que puede tratarse con acciones cotidianas y continuas. De esta forma, la aparición de brotes y sus síntomas se verá reducida considerablemente y ayudará a llevar una vida normal a quien padece la dermatitis.