Los dulces son lo que más daño nos va a hacer en estas fiestas navideñas. Por eso, debemos  intentar saciar el hambre con el primer y segundo plato, para llegar al postre con menos apetito.

Pero comencemos hablando de los aperitivos. Aquellos que contienen o están hechos de masas como el hojaldre, tienen un alto contenido en grasas, por lo que debemos de sustituirlos por otros entrantes  ricos en  fibras, por ejemplo.

Si nos fijamos en los menús navideños, la mayoría suelen consistir en platos ricos en proteínas que normalmente “destruimos” acompañándolos de arroz, patatas o pasta y picando pan en el aperitivo.

La mejor manera de disfrutar de la comida en estas fiestas es evitar el pan y picar en exceso durante los aperitivos, además de comer el menú de Navidad al completo y sin restricciones (que producen mucha ansiedad).

En cuanto al postre, se deben sustituir los de pastelería, ya que contienen azúcares refinados, por aquellos ricos en frutas. Es el caso del Carpaccio de fruta tipo piña, rodajas de naranja con nueces, compota de manzana con canela o la gelatina de fruta.

Es muy importante que usemos la imaginación para confeccionar menús apetecibles y saludables que no tiren por la borda todos los esfuerzos que hemos realizado durante el año.