Si todavía no sabes lo qué es la toxina botulínica tipo A y para qué sirve, no te preocupes, porque en este artículo vamos a contestar a las preguntas más frecuentes que te surgirán antes de inyectarte bótox. El origen de esta toxina se encuentra en las esporas de la bacteria Clostridium botulinum que, al germinar en ausencia de oxígeno, excretan toxinas.

Existen siete toxinas diferentes y se identifican con las letras de la A a la G:

  • Las que pueden causar botulismo humano son la A, B, E y, en ocasiones, la F.
  • Las que provocan enfermedades en aves, mamíferos y peces son las C, E y D.

Usos de la toxina botulínica tipo A

Si hay un tratamiento que irrumpió con fuerza en el mundo de la estética y la belleza es el bótox. La búsqueda de la eterna juventud hace que tanto mujeres como hombres quieran mantenerse perfectos y sin líneas de expresión.

Esta toxina causa una enfermedad mortal por intoxicación alimentaria denominada botulismo. Por otro lado, también se utiliza para el tratamiento de la hiperhidrosis o sudoración excesiva, bruxismo, jaquecas y para la distonía cervical.

Las inyecciones de bótox se encuentran entre los procedimientos cosméticos más populares. Se utilizan para conseguir una mejoría en la apariencia de las líneas de expresión moderadas o intensas en personas entre 18 años y 65 años.

Es un tratamiento mínimamente invasivo y está contraindicado en caso de infección en el área en la que se quiera aplicar y en aquellas personas que tengan hipersensibilidad a alguno de los preparados del producto final. Por ello, es recomendable que antes de realizar este tipo de tratamiento se realice una consulta con nuestros especialistas para resolver cualquier duda e indicar cualquier tipo de enfermedad, infección o experiencias anteriores que puedan afectar en el tratamiento.

Beneficios de la toxina botulínica

Además de que se puede utilizar para tratar el bruxismo, la hiperhidrosis, las jaquecas o la hipertonía muscular, tiene otra serie de ventajas, ya que no requiere aplicar anestesia, ni siquiera por vía tópica.

No precisa realizar pruebas de alergia, se adapta a cada persona y a su forma de gesticular. Además, se puede aplicar en cualquier época del año, no varía las proporciones del rostro y consigue un aspecto mucho más natural que los productos de relleno.

Esta técnica no deja hematomas o signos de inflamación, por lo que podrás hacer vida normal tras la primera inyección. La duración del efecto de la toxina puede durar entre 3 y 9 meses y observarás los resultados de forma progresiva. Son definitivos a partir de los 15 días.

¿Cuál es el funcionamiento del tratamiento?

El tratamiento consiste en unas inyecciones con una aguja tan fina que hace que sea indoloro. Estas inyecciones se realizan en las áreas de contracción muscular. De este modo, se relaja el músculo que se pretende tratar y la apariencia que se consigue es mucho más descansada y dulce.

A los pocos días de la inyección, vas a observar que tienes una piel más lisa y que tus arrugas se han atenuado. Es un tratamiento perfecto para el entrecejo y las patas de gallo. Se puede elevar también la cola de la ceja para conseguir que el párpado superior se eleve, ya que a partir de los 35 años se suele sufrir de flacidez en esta zona.

En las inyecciones hay unas dosis pequeñas de toxina botulínica que bloquearán la liberación de una sustancia química denominada acetilcolina, que es la que se encarga de realizar las contracciones musculares. Al interferir de forma selectiva en su capacidad de contracción, las áreas de la piel tratadas se suavizan y, normalmente, las arrugas desaparecen en la primera semana.

En definitiva, la toxina botulínica tipo a es un excelente tratamiento para rejuvenecer y olvidarte de las líneas de expresión de la frente y las patas de gallo. Pero también existe la toxina botulínica tipo b que ofrece múltiples posibilidades en el campo de la estética.