¿Sabes qué son los parabenos? Es muy común haber oído hablar sobre ellos en los últimos tiempos. Sin embargo, puede que no sepas que son uno de los conservantes más usuales en cosmética y multitud de productos que usamos a diario, con el fin de evitar que se estropeen y aparezcan hongos y bacterias. Si quieres saber si son perjudiciales para la salud y si todo lo que se ha dicho a su alrededor es mito o realidad, lo analizaremos a continuación.

Qué son exactamente los parabenos

Se llaman parabenos o parabenes, y son una de las sustancias más polémicas de los últimos años. Cuando hablamos de parabenos, nos referimos a unos conservantes que forman parte de numerosos cosméticos, medicamentos e incluso alimentos. Poseen propiedades antimicrobianas que favorecen la conservación de los productos, ya que actúan contra hongos, levaduras y microorganismos. Algunos de los más utilizados son el etilparabeno, metilparabeno, propilparabeno y butilparabeno, aunque también pueden ser identificados como E218, E214 o E216, por citar algunos ejemplos. Es cierto que la tendencia es eliminar los parabenos de los productos de higiene y cosmética, si bien es cierto que su uso en pequeñas cantidades no representa un peligro para la salud ni se relaciona con ninguna enfermedad.

Tipos de parabenos

Como puedes ver, hay diversos tipos de parabenos. Hay cuatro de ellos que se encuentran entre los más comunes, admitidos por la legislación de cosméticos en Europa:

  • Metilparabeno y etilparabeno: son seguros y actúan eficazmente como conservantes, aunque están permitidos en determinadas concentraciones, siempre en un máximo del 0.4 % del producto. Estos aparecen al final de la lista de ingredientes.
  • Butilparabeno y proliparabeno: en este caso, la Comisión Europea ha limitado su uso al 0.14 % de concentración en un producto, además de prohibirlos en productos como los destinados a niños menores de 3 años (pañales, cremas) y promover que se eviten en productos que permanecen sobre la piel (cremas y lociones corporales).

Por otro lado, hay algunos que se utilizan con menos frecuencia y de los que no se puede afirmar con rotundidad que no provoquen efectos perjudiciales: isopropylparaben, isobutylparaben, phenylparaben, benzylparaben y pentyparaben. Precisamente, ante la incapacidad de garantizar su seguridad, todos ellos se encuentran prohibidos desde el año 2014.

En concreto, hay ciertos productos donde podemos identificar la presencia de parabenos con mayor facilidad:

  • Cosméticos: maquillaje, desmaquillantes, esmaltes de uñas, productos de higiene facial y corporal, cremas hidratantes, cremas protectoras de sol, autobronceadores, desodorantes, champús, productos depilatorios o lociones para el afeitado.
  • Alimentos: bebidas, helados, fiambres, pastelería y gelatinas, entre muchos otros.
  • Medicamentos: colirios, gotas nasales y ópticas, supositorios, vendajes, corticoides, anestésicos locales, jarabes para la tos o aerosoles.

¿Son realmente perjudiciales?

Hay algunos estudios que asocian la exposición a los parabenos con diversos problemas, entre los que destaca la dermatitis de contacto y otros problemas relacionados con la piel. Por otro lado, algunos estudios realizados a partir del año 2000 revelaron que se habían detectado parabenos en algunos tumores mamarios y en el aparato reproductor masculino, pese a que no se podía confirmar si había relación entre estos y la formación de cáncer.

De este modo, aunque la ley los permita, es recomendable evitar algunos. Su extenso uso se explica debido a que son baratos y con poca cantidad actúan como potentes conservantes, capaces de preservar la vida útil de muchos productos que usamos a diario. Algunos de ellos, sin embargo, no están exentos de la sospecha de alterar el equilibrio hormonal del organismo, en concreto, de la acción «disruptora endocrina». Por ello, la Unión Europea ha incidido especialmente en este aspecto, dejando muy claro cuáles son los valores de concentración máximos y cuáles hay que evitar para que ningún producto sea perjudicial para la salud.

Consejos para evitar el contacto con los parabenos

Si ya eres más consciente de qué riesgos reales poseen y cómo pueden perjudicarte, no está de más que tengas en cuenta algunos consejos para evitar el uso de parabenos y, en todo caso, reconocerlos con facilidad:

  • Productos ecológicos: hay productos ecológicos de cosmética que no contienen parabenos ni otras sustancias químicas, así como perfumes. Además, podemos optar por aceites vegetales puros, como el aceite de almendras, de coco, de jojoba o la rosa de mosqueta. El desodorante elaborado con aceite esencial como sustituto de un desodorante convencional también puede ser muy beneficioso.
  • Evitar las cremas solares que contengan PABA, ya que son más susceptibles de provocar hipersensibilidad a ciertas personas.
  • Códigos: podemos identificarlos al final de la composición del producto, además de con los nombres mencionados anteriormente, con los códigos E214, E215, E216, E217, E218 y E219.

Aunque la legislación sea estricta y los organismos competentes hayan tenido en cuenta la presencia de parabenos en los productos que consumimos, es importante tener conocimiento sobre sus riesgos, dónde los encontramos y cómo evitarlos. Es cierto que son buenos conservantes, pero está en nuestras manos la posibilidad de evitar su consumo en exceso.