La depilación láser no requiere mayores cuidados, únicamente debemos evitar tomar el sol y utilizar autobronceadores los días previos a la retirada del vello para evitar la coloración de la piel. Una vez que el tratamiento ya ha sido realizado, durante los siguientes 15 días, es recomendable no exponerse directamente al sol o hacerlo con protección total en la zona depilada.

Como el intervalo de tiempo entre las sesiones es de varios meses, se establece un calendario para disfrutar el verano sin vello y poder  tomar el sol. Es importante tener claro que, cuando hablamos de tomar el sol, incluimos los rayos UVA de los centros de bronceado.

Además, desde el momento en el que iniciamos la depilación láser, nunca debemos utilizar sistemas de depilación que eliminen el vello de raíz (depilación con cera, pinzas…), ya que resta eficacia al método, y en su lugar, usaremos los de rasuración (cuchilla de afeitar y crema depilatoria).

Durante el tratamiento, el especialista en depilación láser evitará tus lunares, te preguntará si sufres molestias y te incidirá con la radiación adecuada.

Después de hacernos el tratamiento de depilación láser, lo que se busca es que el vello muerto caiga por si solo. También hay que tener en cuenta que, antes de asistir a nuestra primera sesión de depilación, tenemos que acudir rasuradas (con cuchilla o crema depilatoria) para que el láser capte bien el vello y llegue antes a la raíz.

Y después de estos consejos…. ¡Preparadas, listas, depilación láser, ya!