Últimamente han aparecido en los medios diferentes casos de VIPs que mostraban con orgullo cómo les habían retocado su nariz sin pasar por el quirófano.  La pregunta es: ¿es ésto posible?

La respuesta de la comunidad médica (como en la mayoría de los casos) no es contundente: unas veces, sí, otras, no.

Empecemos por los síes. La rinomodelación no quirúrgica (llamada por los cirujanos estadounidenses más de moda micro-droplet injection), consiste en la inyección de un material de relleno (ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica…) bien en la nariz o bien en sus zonas próximas.

El procedimiento, que no dura más de 30 minutos y que requiere utilizar previamente anestesia local, no es especialmente molesto y como único efecto secundario posible podemos encontrarnos inflamación durante 24 horas y algún hematoma leve con una duración máxima de 4 o 5 días.

Gracias a esta técnica podemos suprimir el valle existente entre el  caballete de la nariz y el entrecejo, levantar la punta de la nariz y estrechar los orificios nasales.

Ahora tocan los noes. La rinomodelación no quirúrgica no nos permite cambiar radicalmente la forma de la nariz o empequeñecerla, ni  corregir o reparar el tabique nasal torcido. En estos casos hay que pasar por el quirófano.

En ciertos casos, eso si, tras la cirugía algunos pacientes acuden a nosotros para el último retoque nasal, para corregir algún pequeño detalle que no está a su gusto o algún pequeño problema de cicatrización.