La toxina botulínica tipo B es un tipo de bótox de los seis que hasta ahora existen. Junto a la de tipo A, se utiliza comúnmente en estética, aunque es frecuente también su uso en la medicina, específicamente en la rehabilitación de pacientes con problemas cervicales. Si quieres saber un poco más de esta clase de bótox, a continuación te explicamos todo lo que necesitas saber.

Beneficios de la toxina botulínica tipo B

La toxina botulínica tipo B es una sustancia que se ha sacado de la bacteria Clostridium botulinum. Es más famoso su nombre, primeramente comercial, bótox, que ya se ha popularizado entre los usuarios.

Cumple la misma función que la toxina botulínica tipo A, reducir el efecto edad, acabando con las arrugas y otorgando a la piel un aspecto más rejuvenecido.

Entre sus beneficios destaca la apariencia natural de una epidermis lisa, sin la presencia de arrugas. Es aplicable a diferentes zonas del cuerpo, aunque la mayoría de los pacientes suele solicitar este tratamiento en el rostro, principalmente.

Mejora el contorno de los ojos, consigue acabar con esas arrugas de expresión, tan comunes en la frente y producidas, normalmente, por la pérdida de colágeno y la exposición al sol. Acaba, de la misma forma, con esas pequeñas arruguitas en torno a la boca, que con los años se hacen más notorias.

Cada vez son más las solicitudes para aplicar la toxina botulínica en los labios, ya que logran una mayor expresión en los mismos, dotándolos de volumen.

La toxina botulínica tipo B se ha convertido en un tratamiento más, equiparable a los tratamientos médicos. Es normal que veamos crecer cada año las solicitudes para aplicarse esta sustancia que, por lo general, nuestro organismo acepta sin problemas.

¿Cuál es su funcionamiento?

El bótox es de sencilla aplicación. En función de las áreas de tu cuerpo que te quieras retocar y de lo que exprese el especialista estético al respecto, puedes requerir de una a varias sesiones, con la seguridad de obtener los resultados deseados en muy poco tiempo.

Se suele requerir un poco de anestesia en la zona a tratar. Mediante microagujas se aplica, con toda la seguridad de que no sentirás dolor alguno.

Antes de que se te aplique, el especialista puede señalar con un marcador especial las zonas a las que va a usar el bótox. En apenas una hora puede terminar la sesión, llegando a aparecer una ligera inflamación, muy normal en estos casos.

El especialista puede monitorear el proceso de reposo al día después de la sesión, para asegurarse de que la sustancia se ha sabido asentar en tu organismo.

En 48 horas puedes apreciar los resultados, que pueden llegar a durar hasta un año completo.

Diferencias entre la toxina botulínica tipo A y tipo B

Con respecto a los resultados estéticos que producen ambos tipos de toxina botulínica, no existe realmente gran diferencia. Todo se limita a la forma de actuar que tienen sobre el organismo.

Es preciso apuntar que solo un minúsculo porcentaje de pacientes que se han sometido a un tratamiento con toxina botulínica tipo A han tenido una reacción de su cuerpo con la sustancia, hecho que no parece ocurrir con la de tipo B.

La única diferencia que encuentras es en el tipo de proteína sobre el que actúan, la A sobre la proteína SNAP-25 y la B sobre la proteína VAMP, otorgando los mismos resultados.

El bótox se presenta con varios subtipos, siendo el B muy poco diferente con respecto al A. Los beneficios sobre la epidermis son muchos, acabando con las marcas de la edad y dotando a tu piel de suavidad, libre de arrugas.