La toxina botulínica y el embarazo pueden parecer términos poco compatibles cuando hablamos de realizar este tipo de tratamiento de medicina estética durante la gestación. Tanto si estás embarazada y quieres comenzar con la aplicación de toxina botulínica en alguna parte de tu cuerpo, como si ya estabas en medio de un tratamiento de este tipo cuando has conocido la buena noticia, te hablamos de todos los aspectos que debes tener en cuenta.

La relación entre la toxina botulínica y el embarazo

La toxina botulínica es uno de los tratamientos estéticos más utilizados en los últimos años. El conocido popularmente como bótox sirve para dar expresión al rostro, eliminar arrugas y recuperar la frescura y juventud en la piel. La pérdida de colágeno se acentúa con la edad y este tratamiento es la solución perfecta. Puedes elegir entre la toxina botulínica tipo A y tipo B.

Pero si estás pensando en aplicarlo, deberás tener en cuenta algunas circunstancias, como la posibilidad de quedarte embarazada. Y si sospechas que ya estás encinta, será conveniente que consultes con tu médico especialista para que te aconseje lo mejor para tu caso.

Existe poca información sobre las consecuencias del bótox durante el embarazo y la lactancia. Todas las investigaciones realizadas hasta la actualidad han sido con aplicaciones en animales, especialmente en conejos. Hay que decir que los primeros resultados no han sido muy prometedores, debido a la interferencia del bótox en conejas preñadas y sus crías, con resultados negativos.

Un tratamiento con toxina botulínica implica suministrar a la paciente una cantidad mínima de producto, por lo que se cree que en la mujer los efectos no tendrían por qué ser negativos y que el feto no corre peligro a pesar de compartir la misma sangre y alimentos de la madre. 

Sin embargo, al no existir una amplia evidencia científica que respalde su uso durante el embarazo, por norma general se desaconseja su aplicación. En el caso de que ya hubieras empezado con el tratamiento cuando te quedaste embarazada, lo más recomendable es que lo suspendas y lo reanudes después del parto.

De todos modos, puede que quieras seguir adelante con el tratamiento a pesar del embarazo. En caso de que te lo hayas aplicado antes de quedarte embarazada, consulta con tu médico para que vaya monitoreando todo el proceso mientras dure el tratamiento.

Igualmente, tampoco se recomienda durante la lactancia, aunque se piensa que no tiene por qué ser negativo para el recién nacido. 

toxina botulínica en el embarazo

¿La toxina botulínica entra en el torrente sanguíneo o atraviesa la placenta?

Esta es una de las dudas principales a la hora de hablar de toxina botulínica y el embarazo. La respuesta es determinante para poder conocer sus efectos: el bótox no atraviesa el torrente sanguíneo, por lo que tampoco puede llegar a la placenta.

Y es que realmente no existen condiciones adversas para la administración del bótox en mujeres embarazadas, aunque se recomienda precaución. Lo más aconsejable es sopesar los beneficios y riesgos de la decisión, de manera que solo optes por este tratamiento si los beneficios del tratamiento justifican los riesgos. En caso contrario, es mejor que esperes.

Igualmente, si vas a dar el pecho a tu bebé, lo mejor es que dejes pasar esos meses de lactancia y estar segura de que tu pequeño va a ingerir los nutrientes necesarios de la lactancia materna para mantener una buena salud durante toda su vida. 

En conclusión, podemos decir que el bótox es un tratamiento muy solicitado y con muy buenos resultados en la piel, pero con el cual hay que tener precaución durante el embarazo. La ausencia de investigaciones sobre los efectos sobre el feto y la posterior lactancia hacen que la mejor opción sea esperar.