¿Sientes hinchazón en los pies? ¿Pasas muchas horas sentado y sientes hormigueo en las piernas? Si la respuesta es afirmativa, tienes problemas circulatorios. Mejorar la circulación en las piernas es una asignatura pendiente para muchas mujeres. Ponerle solución es sencillo a través de unas pautas de vida saludable que pueden ser complementadas con algunos tratamientos específicos para activar la circulación en estas extremidades.

Principales causas de la mala circulación en las piernas

La mala circulación en las piernas se puede deber a diferentes causas que provocan que el flujo sanguíneo no sea el adecuado. Entre ellas, las más comunes son:

Obesidad o sobrepeso 

Un exceso de peso provocará que la circulación de las extremidades no sea la adecuada. Una cantidad elevada de grasa corporal provoca que la circulación sea deficiente, de manera que no se lleva a cabo la correcta oxigenación del cuerpo y pueden obstruirse venas y arterias.

Estrés

No se suele hacer caso al ritmo de vida vertiginoso que muchas personas llevan en su día a día, pero el estrés afecta al organismo y, entre otras cosas, a la circulación sanguínea.

Malos hábitos

El consumo de tabaco o de alcohol tiene efectos perniciosos para la salud, y así lo vienen demostrando diversos estudios a lo largo de los años. Esas consecuencias negativas no solo influyen en los pulmones o en el hígado, sino que también se dejan notar en la mala circulación de las piernas. Además, si la dieta contiene demasiados alimentos ricos en grasas saturadas y se lleva una vida sedentaria, las piernas también lo notarán.

Colesterol alto o presión arterial alta 

No tener controlados estos índices puede provocar que la circulación en las piernas no sea la adecuada, con la consecuente aparición de arañas vasculares y varices.

Herencia 

Como ocurre en muchos de los problemas de salud, el factor genético siempre está presente. En este caso, si hay antecedentes familiares de aterosclerosis una persona está predispuesta a contar con una mala circulación.

5 consejos para mejorar la circulación de las piernas

Para mejorar la circulación de las piernas y activar el riego sanguíneo existen pautas diarias que se pueden poner en práctica de forma sencilla y con resultados beneficiosos. Por ejemplo:

Cambiar de postura durante el día

Evitar permanecer de pie quieto o sentado durante mucho tiempo ayudará a mejorar la circulación. Esto está relacionado directamente con el trabajo: en un trabajo de pie, hay que intentar sentarse de vez en cuando. Por el contrario, si el trabajo es sedentario, levantarse cada cierto tiempo. En el caso de pasar demasiado tiempo frente a un ordenador, por ejemplo, hay que procurar no cruzar las piernas durante largos periodos de tiempo, ya que esta postura no facilita la circulación sanguínea en las extremidades. Utilizar un reposapiés siempre que sea posible, ya que favorece la mejora de la circulación en gran medida.

Hidratar las piernas

El cuidado de la piel está intrínsecamente relacionado con la mejora de la circulación, ya que la aplicación de cremas siempre va a ir acompañada de un leve masaje que potencia la mejora de la circulación. Tanto las cremas hidratantes (evitar la sequedad de la piel es vital) como las cremas efecto frío, ayudan a estimular la circulación sanguínea. Estas últimas, en especial, son recomendables para aplicarlas al final del día, cuando la pierna está más cansada después de muchas horas activa. No hay que olvidar que la hidratación también debe venir de dentro, y que se recomienda la ingesta de unos dos litros de agua al día.

Descansar adecuadamente

El descanso corporal es parte importante del bienestar diario, y también influye en la circulación de las piernas. Reservar unos minutos de tiempo cada día al llegar a casa, después del trabajo, para poner las piernas en alto, por encima del corazón, es más que recomendable. Se puede complementar este momento con el anterior consejo, el de aplicar alguna crema, ya que se estará masajeando la pierna justo antes de ir a dormir. Además, una ducha de agua fría en piernas y pies ayudará a relajarlos.

Hacer ejercicio

El ejercicio es fundamental para el correcto funcionamiento del cuerpo y, por ende, favorece la circulación de la sangre. Cualquier tipo de ejercicio es bienvenido, siempre que ayude a contrarrestar una vida sedentaria. Si se puede realizar a primera hora del día o a última, se estará favoreciendo el efecto venotónico que tiene, ya que aumentará el flujo sanguíneo y se fortalecerán las paredes de las venas.

Llevar una alimentación sana

Hay alimentos que favorecen explícitamente la circulación, como la cayena, la cúrcuma, el limón, los frutos secos o el ajo. Además, evitar una ingesta abusiva de sal a la hora de comer, procurando que sean las especias las que aporten ese toque que sustituya a la sal, es más saludable.

La puesta en práctica de todos estos consejos se reflejará en una mejora de la circulación. Además, existen tratamientos específicos, como es el caso de la presoterapia, que suponen un complemento ideal. Esta ayuda también a mejorar la retención de líquidos y a reducir la celulitis.