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Tratamientos faciales

Cuidados básicos de la piel

Los cuidados básicos de la piel son esenciales para conseguir que luzca radiante y joven.

Cuidados de nuestra piel

La importancia de saber cuidar nuestra piel

La piel es nuestra carta de presentación, algo así como nuestro DNI de la belleza, revela nuestra edad, nuestra salud y hasta nuestro estado de ánimo.
A ella se lo debemos todo, nos resguarda del exterior, protegiéndonos de los agentes nocivos, regula el intercambio celular de oxígeno, agua y minerales, mantiene la temperatura corporal idónea… por todo ello, hay que saber compensarla y mantenerla con los tratamientos más adecuados.

¿De qué se compone nuestra piel?

La piel se compone de tres capas, cada una de las cuales desempeña un papel crucial de cara a mantener sana la superficie exterior de nuestro cuerpo.

  1. La capa más profunda es la hipodermis, está compuesta por tejido adiposo que acolcha y mantiene las dos capas dérmicas que se hallan sobre ella.
  2. La forma y la elasticidad de la capa media, la dermis, están determinadas por las fibras de colágeno y la elastina, éstas sirven de soporte y en una piel joven y sana se renuevan constantemente.
    Las pieles de mayor edad tienden a descolgarse y a arrugarse, a causa de los menores niveles de colágeno y elastina. En la dermis se encuentran también los capilares sanguíneos, los folículos capilares y las glándulas sudoríparas y sebáceas. Con el paso de los años, estas últimas se resecan y, la ausencia de secreción sebácea unida a la menor hidratación natural, generan  la aparición de arrugas finas.
  3. La capa superior o epidermis es donde tiene lugar la esencial renovación celular. En una piel joven, las células se reponen cada 15-30 días. Con el envejecimiento, este proceso tarda hasta el doble en completarse.

¿Qué le sucede a la piel con el paso de los años?

A partir de los 25 años: el envejecimiento comienza a ser visible y la renovación celular empieza a enlentecerse.

A partir de los 30 años: Aparecen más arrugas finas por el inicio del deterioro del colágeno y la elastina, y la delicada piel que hay por debajo de los ojos comienza a perder espesor.

A partir de los 40 años: Empiezan a formarse arrugas más profundas alrededor de la boca y los ojos. Aparecen surcos en la frente y, bajo los ojos, unas arrugas curvilíneas que pueden llegar a convertirse en bolsas.

A partir de los 50 años: Comienzan a aparecer manchas de la edad, que son comunes en la piel del 90% de las personas. A ello se suma la aparición de capilares faciales, pérdida  de volúmenes y el descolgamiento de la piel.

¿Qué provoca el envejecimiento de la piel?

A medida que cumplimos años, en nuestra piel disminuye el contenido de Ácido Hialurónico (AH), que es tan importante para mantener la retención de agua. Las glándulas que producen grasa (sebáceas) son menos activas y la piel se vuelve más seca. No sólo pierde grasa, sino también agua, lo que hace que, a la vista, la piel se perciba con menos brillo y sin el tono de la juventud. Aparte de estos cambios, la fuerza de la gravedad tira de la piel y hace que se descuelgue hacia abajo.

El envejecimiento facial tiene dos manifestaciones principales:

Arrugas dinámicas, provocadas por la hiperactividad muscular.

Arrugas estáticas, generadas por la pérdida de volumen.

Cuanto más joven parece uno, mejor se siente consigo mismo. Sin embargo, el envejecimiento de la piel es un proceso imparable y, a medida que éste progresa, modifica nuestro aspecto y las características de nuestra piel.

La edad, las hormonas, la exposición al sol y el consumo de tabaco, son algunos de los factores que provocan la aparición de arrugas y pliegues. La piel se siente más frágil y menos elástica.

La menopausia y el envejecimiento de la piel

Superada cierta edad, la piel experimenta una serie de cambios hormonales. La menopausia, principal culpable de estas alteraciones, acelera lo que se conoce como el proceso de glicación, un fenómeno que tiene dos efectos sobre ella:

  1. Endurece las fibras de colágeno, por lo que ésta pierde firmeza y los contornos del rostro se desdibujan.
  2. Desactiva una serie de enzimas antioxidantes fundamentales para la piel, entre las que destaca la catalasa. Sin protección, ésta pierde su capacidad de defensa y recuperación, y la producción de colágeno disminuye. Asimismo, la glicación desactiva la creatina, una enzima fundamental precursora de ATP: el combustible de las células. Esto ocasiona una considerable pérdida de energía, por lo que la piel es incapaz de repararse por sí sola.

Para impedir este deterioro, los Centros Médicos HEDONAI han ideado una nueva generación de tratamientos que combaten el envejecimiento hormonal de la piel. Su éxito radica en combinar estos tratamientos con cosmética dermatológica, que aumenta los efectos de los tratamientos una vez realizados, impulsando así el mecanismo de defensa y el proceso de auto reparación celular.

Tratamientos para cuidar la piel

Si se desea tratar el envejecimiento, Hedonai dispone de diversos tratamientos. Un ejemplo en el que se tratan arrugas dinámicas y estáticas, sería la combinación de los tratamientos de relleno, que relaja los músculos hiperactivos para tratar las arrugas faciales dinámicas, y los rellenos de ácido hialurónico, que reemplazan el volumen perdido y tratan las arrugas faciales estáticas, reponiendo el contenido natural de ácido hialurónico de la piel: tacto, placer y sensualidad.

Trucos y consejos para una piel bella

Todos sabemos que practicar ejercicio físico con regularidad y seguir una dieta equilibrada son dos formas importantes para mantenerse sano, sentirse bien y tener un buen aspecto. Sin embargo, sabemos que nada puede detener el paso del tiempo; nos guste o no, todos nos hacemos mayores y ello queda reflejado en nuestro rostro.
Si tomamos algunas medidas para salvaguardar nuestra piel, estaremos preservando algo más que su belleza: protegeremos el mayor órgano de nuestro cuerpo. Te presentamos algunos trucos y consejos para mantener una piel sana y bella.

Limpiar dentro y fuera
Comience el día con un vaso de agua caliente con zumo de limón para ayudar al cuerpo a eliminar toxinas. Beba agua en abundancia para hidratar la piel y compensar la falta de humedad ambiental.

Proteger la piel
Incluso en invierno nos hallamos expuestos a los rayos ultravioletas, por lo que hay que utilizar un buen protector solar. Si va a la playa o a esquiar, utilice un protector de factor 30 o más.
Mantener hábitos sanos
Mantenga una dieta saludable y asegúrese de tomar cinco piezas de fruta o verdura cada día. Practique ejercicio con regularidad y descanse bien por la noche.

No fumar
El consumo del tabaco es uno de los factores más importantes de envejecimiento prematuro. Produce arrugas y contrae los diminutos vasos sanguíneos que irrigan la piel, lo que reduce el imprescindible suministro de oxígeno.

Tener cuidado con el agua caliente
El agua tibia lava la piel exactamente igual de bien que la caliente, pero no reseca. Termine su aseo hidratando la piel corporal con crema, loción u otro producto.

Hidratarse bien
Los productos hidratantes protegen la barrera natural de la piel, que es la que retiene la hidratación de la piel y la mantiene suave y flexible. También protege contra el estrés ambiental.

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