Es posible que te hayas planteado en varias ocasiones si el ponerte ácido hialurónico en el embarazo está permitido. Pues durante estos nueve meses puede haber mayor riesgo frente a determinados tratamientos cosméticos.

Si bien es cierto que algunos tratamientos que contienen rosa mosqueta o aceites esenciales como el de onagra no tienen ninguna contraindicación. Pero, en otros casos sí hay que prestar atención. Los parabenos, el ácido hialurónico, los ftalatos, el aluminio, los derivados de BHA y BHT, la cafeína o el retinol son sustancias que están presentes en gran cantidad de productos cosméticos y que no se recomiendan en el caso de mujeres embarazadas.

Riesgo del ácido hialurónico durante el embarazo

El ácido hialurónico es una de las moléculas con función antienvejecimiento que existen. Nuestro organismo lo sintetiza en las células mesenquimales y se encuentra mayoritariamente en la piel. Pero también en el humor vítreo, las arterias, el pulmón y el cordón umbilical. A pesar de que nuestras células se encargan de sintetizarlo y renovarlo, es muy frecuente añadirlo de forma adicional en tratamientos estéticos.

En cuanto a sus riesgos, en primer lugar, hay que destacar que una inyección de ácido hialurónico podría dar lugar a reacciones alérgicas, especialmente si es la primera vez que te lo aplicas. Por ello, en mujeres embarazadas la recomendación es no utilizar estos tratamientos. Además, hay que extender esta recomendación también a las mujeres en periodo de lactancia. Una reacción alérgica afectará a la salud general del organismo y puede tener efectos perjudiciales sobre el feto o el bebé.

Por último, nos parece interesante comentarte otra de las razones que deberían tenerse en cuenta. El estudio del efecto del ácido hialurónico en embarazadas no ha sido científicamente probado. Y cualquier producto que sale al mercado requiere una etapa de experimentación previa para determinar su inocuidad. Ahora bien, las embarazadas constituyen un grupo especial que no suele someterse voluntariamente a estos procesos experimentales y, por tanto, el efecto de esta sustancia no se conoce. Las reacciones secundarias que podría desencadenar serían importantes y ningún progenitor está dispuesto a asumir el riesgo.

Tipos de tratamientos del ácido hialurónico

De cara a las embarazadas hay que destacar dos tipos de aplicación del ácido hialurónico: en cremas o en inyección. La aplicación de cremas no está desaconsejada en ningún caso. Pero sí que es conveniente no utilizar nuevas marcas ni sustancias, ya que podría desencadenarse una reacción alérgica. Para ello, lo mejor es seguir empleando los mismos cosméticos en cremas que utilizábamos antes del embarazo.

Por otro lado, encontramos las inyecciones de ácido hialurónico. Estas infiltraciones son realizados por un profesional de la medicina estética en determinadas zonas, de cara a rellenar depresiones y hacer que las arrugas disminuyan. Ahora bien, como cualquier intervención de estética que va más allá de la aplicación de cosméticos, tiene ciertos riesgos asociados.

¿Cuáles son las precauciones que debes tomar?

Las embarazadas, a la hora de someteros a tratamientos, debéis tener en cuenta si resultan o no aptos durante esa etapa para evitar riesgos en el feto.

En cuanto al ácido hialurónico en especial, sus efectos durante el embarazo no están probados actualmente. Aunque son muchos quienes dicen que mientras no se introduzca la anestesia en el proceso puede aplicarse. Realizar estudios sobre la validez de esta molécula en embarazadas plantea un debate ético importante, y por eso no existen estudios fiables.

Aun así, si decides hacer uso de este tratamiento o lo has utilizado mientras estabas embarazada sin saberlo, hay algunas precauciones que deberías tomar. Algunos de los efectos secundarios más típicos del ácido hialurónico incluyen rojeces, hinchazón, aparición de pequeños acúmulos de producto, molestias o sarpullidos. Lo más recomendable es notificar al especialista o médico de cabecera cualquier pequeño cambio.

En definitiva, el uso del ácido hialurónico en el embarazo no está completamente probado. Por ello, se recomienda esperar a terminar los nueve meses de gestación y de la fase de lactancia.