Para las personas que la padecen, saber cuánto dura un brote de rosácea​ es sumamente importante, ya que llega a afectarles en su rutina diaria e incluso a su autoestima. Los últimos estudios apuntan a que existe cierta predisposición genética en su formación, y que la mayoría de las personas que la sufren son, en su mayoría, mujeres.

Surgen muchas cuestiones alrededor de esta dolencia como sus consecuencias y los síntomas que produce en la piel, que examinaremos a continuación.

Brote de rosácea: consecuencias en la piel

La causa principal de la rosácea no está clara, si bien es cierto que esta afección cutánea es padecida con mayor frecuencia por personas de piel y pelo claros.

Las consecuencias de un brote de rosácea se manifiestan en la piel, habitualmente en cara, cuello y escote, y tienen una serie de características singulares.

La piel se enrojece de forma repentina. Ya sea desencadenada por un factor psíquico o físico, la piel reacciona y se forman manchas rojas y rojeces sobre todo en los pómulos, aunque, como se decía antes, puede extenderse por el cuello y el escote.

En etapas más avanzadas de la enfermedad pueden aparecer, como consecuencia de estos brotes, pequeños granitos en frente, nariz y barbilla.

Estas manchas o áreas enrojecidas pueden derivar en otras manifestaciones como picor o escozor y la aparición de pústulas.

Análisis de la duración de un brote de rosácea

La duración de los brotes de rosácea y la duración de este enrojecimiento no es exacto, puesto que depende del tipo de rosácea que se padezca y de cada persona en particular. Teniendo esto presente, un brote medio suele durar alrededor de 3-4 días.

La rosácea eritematosa-telangiectásica es la que aparece en la frente, las mejillas y la nariz. No es muy prolongada, pero produce inflamación en las zonas afectadas. Esto provoca que al tacto sea sensible y la persona incluso llegue a sentir dolor.

Por otra parte, la rosácea pápulo-pustulosa aparece también en la cara pero es menos intensa. Este tipo genera brotes temporales y de carácter graso, con pústulas en las mejillas.

La rosácea fimatosa hace que la piel se inflame y puede llegar a manifestarse en zonas cercanas a la cara como el cuello y las orejas.

Lo mejor para combatir cualquiera de los tipos es acudir al médico, al apreciar las primeras evidencias del brote, para que pueda diagnosticarse y tratarse de forma adecuada.

¿Pueden controlarse los brotes?

Afortunadamente, para combatir la rosácea existe una serie de medidas preventivas con las que puede lograrse que disminuyan sus síntomas y que los brotes dilaten más su aparición.

Para tratar esta enfermedad es necesario que un médico estético observe el tipo de rosácea que actúa, valore sus consecuencias y sopese las posibles formas de tratarla.

Pero además del tratamiento médico que determine el especialista, debe saberse que es posible llevar a cabo ciertas pautas rutinarias que pueden contribuir al control de la rosácea:

  • Lo prioritario es cuidar asiduamente el rostro; para ello, la hidratación con los productos adecuados es la mejor aliada.
  • Es conveniente evitar productos irritantes para la piel, como ciertas lociones y exfoliantes agresivos.
  • La protección solar es otro elemento fundamental, ya que la propia radiación ultravioleta puede desencadenar un brote de rosácea. Una crema que proteja bien la piel de los rayos UVA y reducir al mínimo la exposición al sol es una combinación que puede funcionar.
  • Usar maquillaje específico. Puesto que la piel es muy sensible a los productos cosméticos y estos pueden desencadenar un brote, es necesario saber qué maquillaje es el indicado para evitar ese riesgo. Deberás utilizar bases líquidas  y polvos traslúcidos.
  • Evitar el agua excesivamente caliente y los ambientes demasiado calurosos también son precauciones de interés para evitar la rosácea.

Tratamientos efectivos para su reducción

Además de estas pautas de autocontrol, está disponible la alternativa de acudir a una clínica médico-estética especializada para la realización de tratamientos acordes a la rosácea.

Gracias a la precisión de métodos como la luz pulsada, esta fuente lumínica puede concentrarse en las zonas específicas afectadas por la enfermedad y así tratarla de forma más eficaz sin dañar el resto de la piel. Puesto que se basa en la aplicación de un gel seguido de una luz muy focalizada en un área concreta, resulta la técnica de elección para los casos de eliminación de manchas provocadas por la rosácea. De esta manera, aunque no se erradique la rosácea íntegramente, se logra que la piel mejore notablemente.

La rosácea es un problema cutáneo serio padecido por muchas personas que puede ser muy molesto. Tanto por ello como por las consecuencias que pueden derivarse de un brote de este tipo para la salud de la piel, es necesario acudir rápidamente al médico para que la trate de forma adecuada. Además de ciertos remedios domésticos para controlarla, como una correcta hidratación o evitar los rayos UVA, la técnica de luz pulsada se considera el tratamiento más eficaz para combatirla.