El verano es sinónimo de sol y playa. Una época pensada para disfrutar, pero que tiene en la dermatitis solar uno de sus principales puntos negros que pueden convertir un tiempo pensado para el ocio y el relax en un auténtico problema para la salud.

Este problema es uno de los más comunes que sufre la piel, ya que la proximidad al mar, las zonas elevadas y las pieles pálidas o atópicas son factores a tener muy en cuenta para su diagnóstico. El momento de exposición elegido o el número de horas suelen ser también determinantes en su gravedad.

¿Es la dermatitis solar alergia al sol?

La dermatitis solar está provocada provocada por una exposición excesiva a los rayos ultravioletas. Su gravedad varía según el tiempo de exposición, la intensidad de los rayos o la aplicación o no de cremas protectoras.

El principal factor diferencial entre la dermatitis y la alergia al sol tiene que ver con la relación entre tiempo de exposición y aparición. Mientras que para producirse la dermatitis solar tiene que existir una exposición prolongada, en el caso de los alérgicos esto no siempre sucede. De hecho, a veces se dan casos de reacción alérgica con solo unos minutos de incidencia solar sobre la piel. De sintomatología similar, la alergia al sol puede ser en casos excepcionales más peligrosa, pudiendo llegar a desencadenar reacciones sistémicas por todo el organismo.

Síntomas más comunes de la dermatitis solar

Este tipo de quemaduras aparecen con un enrojecimiento generalizado de la zona expuesta, que puede venir acompañado de pequeñas ampollas en la epidermis. Tras las primeras 24 a 36 horas, la piel baja su inflamación y empieza a agrietarse y descamarse, produciéndose una antiestética micropigmentación de la piel. Suele cursar con otros síntomas como fiebre, cefaleas, náuseas o incluso vómitos, cuya intensidad será directamente proporcional al tiempo de exposición.

Pacientes de riesgo en las dermatitis solares

Por grupos de edad, los ancianos y los niños son los más vulnerables a este tipo de exposiciones. Por morfología, las pieles más pálidas (de ascendencia nórdica) y atópicas, sufren más con la exposición solar. Personas de razas con pieles oscuras tienen una elevada resistencia a este tipo de lesiones.

Así hay que cuidar la piel ante una dermatitis solar

Una de las primeras medidas a realizar antes de cualquier exposición es la aplicación de un protector solar. Debe ser de buena calidad y de alto nivel de protección (factor 50 en adelante). Conviene además leer con atención las recomendaciones del fabricante respecto a la frecuencia de aplicación, resistencia al agua o arena y duración de la protección, entre otros factores. Una buena hidratación o evitar la exposición directa en las horas centrales del día son también buenas medidas para evitar la dermatitis solar.

En el caso de que ya se haya producido, se deben aplicar cremas hidratantes frías. Estas lociones (tipo aftersun) hacen que disminuyan  la temperatura de la piel . Hidratación abundante, duchas de agua fría e incluso la aplicación de algunas cremas con glucocorticoides (por prescripción médica) son también cuidados básicos ante estas lesiones. En casos extremos, con afectaciones de capas más profundas de la piel, se recomienda el uso de apósitos húmedos. Estos deben ir siempre combinados con cremas de diversos tipos (también bajo prescripción médica).

Tampoco se debe volver a exponer la piel al sol hasta la remisión completa de los síntomas y la curación completa de la epidermis.

Por ello, disfrutar del verano y nuestro tiempo de ocio no debería ir reñido con la protección de la piel y salud. Con hacer efectivas algunas pequeñas recomendaciones y consejos, la piel lucirá al final del periodo estival tan bonita y joven como durante el resto del año.