¿Sabemos realmente cuáles son los efectos del ácido hialurónico? Si nos centramos en su uso concreto en el área facial, gracias a él podremos mejorar notablemente el aspecto de nuestra piel, minimizando las arrugas y recuperando un aspecto más rejuvenecido y saludable.

Aunque se ha estado aplicando desde hace bastante años, su aplicación está de moda debido a sus visibles beneficios, ya que nos aporta una profunda hidratación que contribuye a rellenar fácilmente esas zonas donde se ha ido perdiendo volumen y han ido apareciendo arrugas de forma progresiva. Pese a sus poderosos efectos, hay que tener en cuenta que debemos realizar sesiones periódicas para lograr mantener sus beneficios a lo largo del tiempo.

El ácido hialurónico en nuestro cuerpo

Nuestro organismo genera de manera natural ácido hialurónico, una sustancia que se encarga de producir hidratación y reducir los síntomas de la flacidez y la falta de volumen, algunos de los principales causantes de las arrugas. Se trata, por lo tanto, de una sustancia que ya existe en nuestra piel y nuestras articulaciones. Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que el ácido hialurónico sea una referencia a la hora de hablar de rejuvenecimiento y relleno facial.

Y es que con el transcurso de los años y el envejecimiento de nuestra piel, especialmente a partir de los 40 años, nuestro organismo va disminuyendo la capacidad de generar esta sustancia. Para luchar contra esta situación que favorece la flacidez y la aparición de arrugas, las infiltraciones de ácido hialurónico en la cara son la respuesta más demandada, un recurso que también utilizan muchos especialistas en el tratamiento de la artritis y de diversos problemas asociados con las articulaciones, ya que sus numerosas propiedades hacen que no solo se le tenga muy en cuenta en el campo de la belleza, sino de la medicina regenerativa.

¿Cómo se aplica?

Su aplicación se realiza mediante pequeñas inyecciones que permiten remodelar el rostro y volver a darle forma y volumen a esas zonas más complicadas, además de rellenar las arrugas más profundas y molestas que haya en la cara. Se utiliza con frecuencia en las arrugas que aparecen en la frente y en las conocidas patas de gallo que aparecen junto a los ojos, así como en los pómulos, los labios y en aquellas que nacen junto a la boca. En definitiva, en cualquier línea de expresión que lo requiera. Tras un estudio de la zona a tratar, se aplica una crema anestésica que actuará en torno a 30 y 45 minutos, y el procedimiento de micro inyecciones podrá durar alrededor de 15 y 30 minutos.

Este tratamiento puede realizarse en cualquier época del año y resulta poco invasivo y con pocos riesgos. Sus resultados pueden verse desde la primera semana de aplicación. Además, frente a las cirugías de estiramiento facial, visiblemente más drásticas, este método permite obtener unos resultados muy naturales, cuya única molestia será la hinchazón inicial de aquellas zonas del rostro que se vean sometidas a la inyección. Tras ello, se apreciará una mayor luminosidad en la cara.

¿Cuánto duran su efectos en el rostro?

Como mencionábamos anteriormente, uno de sus principales efectos es su alta capacidad de hidratación, puesto que una de sus funciones es la de retención de agua, y así conseguimos que las células conserven su elasticidad. El aspecto más positivo es que puede realizarse en cualquier época del año, a diferencia de otros tratamientos, y que prácticamente carece de efectos secundarios. Si su aplicación es la correcta y avalada por un centro de confianza, sus beneficios pueden reflejarse de manera inmediata en nuestro rostro. A grandes rasgos, sus efectos se van perdiendo de manera progresiva, y pueden percibirse en torno a 8 y 10 meses, si bien es cierto que su duración dependerá de diversos factores tales como la técnica utilizada, el metabolismo del paciente y la dosis aplicada.

Es por ello que hay que mantener su efecto mediante sesiones periódicas. Esta sustancia se reabsorbe y es biodegradable, y si se prolonga en exceso el tiempo entre una sesión y otra se podría volver al estado inicial en el que se encontraba nuestra piel, de modo que se recomiendan revisiones anuales con el objeto de supervisar su avance, aunque la pauta de sesiones dependerá del caso concreto del paciente y de la evaluación de su estado por un especialista. De cualquier modo, y siempre que un médico especializado revise su evolución, el ácido hialurónico podría volver a aplicarse dejando pasar un plazo de tiempo de uno o dos meses desde la aplicación inicial.

Más allá de todos los consejos y de la información que podamos recabar, lo esencial es tener en cuenta que necesitamos la valoración y el seguimiento de un especialista que valore nuestro caso particular.