El ácido hialurónico para la nariz es una de las técnicas más utilizadas para corregir la curvatura o desviación del tabique sin necesidad de pasar por quirófano. Se trata de uno de los mejores procedimientos estéticos actuales para corregir imperfecciones y así, solo emplear la cirugía para problemas más complejos que requieran grandes modificaciones.

El ácido hialurónico se usa con mucha frecuencia para mejoras estéticas, y aunque normalmente se emplea en otras zonas del cuerpo o del rostro, la nariz también puede ser una de las beneficiadas.

Utiliza el ácido hialurónico para la nariz y evita la cirugía

La rinoplastia o la cirugía de nariz es una de las operaciones estéticas más buscadas y requeridas en España. Sin embargo, hay muchas personas que no quieren someterse a esa operación pero sí buscan retocar su nariz. Para ello, la mejor opción es el ácido hialurónico. Gracias a este método se retocan las imperfecciones de la zona y no se precisa de cirugía ni sus riesgos.

No todos los métodos para arreglar un problema estético necesitan cirugía. Si este es muy complejo o se trata de remodelar la nariz completamente, sí es posible que la cirugía sea necesaria; pero en la mayoría de casos de mejoras no lo es. Rellenar la zona, por ejemplo del puente, para que quede más igualada o rectificar la punta de la nariz.

¿Qué corrige el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico puede corregir las imperfecciones, como por ejemplo camuflar el caballete o levantar la punta de la nariz. El ácido rellena las asimetrías que presenta la zona y la hace más estética. De esta forma, se puede corregir estéticamente una nariz con puente o con la punta demasiado elevada o baja.

Perfilar la nariz con ácido hialurónico se trata de una manera, no solo de evitar la cirugía y mejorar la zona, sino de incrementar la autoestima del paciente. En muchas ocasiones, un pequeño defecto, como un puente más elevado o la punta de la nariz inclinada, pueden suponer que la persona no esté conforme con su estética y quiera recurrir a métodos para arreglarla. Para que esto se pueda superar de la forma menos invasiva posible y con las mayores garantías, se puede descartar la cirugía y optar por las inyecciones de ácido hialurónico.

Con esta opción se obtiene un resultado mucho más natural que con la cirugía. Se evitan sus costes, tanto económicos como personales. El periodo de recuperación, los moratones o la hinchazón, son elementos que están siempre ligados al quirófano.

La corrección de las irregularidades mencionadas: puente y punta de la nariz, con este compuesto, incluso se puede corregir leves desviaciones. También modificar el tamaño o aportar mayor finura a la zona nasal.

¿Lo mejor? Tratamiento con varios componentes

En cuanto a la mejor opción para arreglar esas mencionadas imperfecciones de la nariz, como el caballete o la punta, con ácido hialurónico, se trata del método de la rinomodelación. Este se basa en un compendio de varios elementos que equilibran a la perfección el volumen y la estética de la nariz para que quede perfecta.

La rinomodelación se realiza en sesiones de unos treinta minutos y no requiere una cirugía como tal aunque sí se pondrá anestesia. Los defectos se corrigen mediante infiltraciones compuestas de ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica y/o toxina botulínica. Todos estos componentes mejoran la estética de la nariz y se reabsorben. Además de no ser un tratamiento invasivo, permite una recuperación inmediata y unos resultados muy naturales.

Este tratamiento, además de tener resultados inmediatos sin cirugía, permite un acabado muy natural. No cambia el rostro al paciente ya que la re-definición de la forma de la nariz es leve. Por supuesto, al no ser quirúrgica, la intervención no requiere de convalecencia y el paciente puede irse a casa el mismo día del procedimiento. Solo notará una pequeña molestia derivada del proceso de adaptación a los compuestos.

Diferencia entre rinomodelación y rinoplastia

La rinomodelación, de la que se ha hablado con anterioridad, es un proceso que no requiere anestesia general, quirófano ni una recuperación larga y dolorosa. Al evitar la cirugía, se evitan, además, sus riesgos. El acabado es natural y sus componentes son absorbibles por el propio cuerpo, de modo que no es nada invasivo. Permite retocar las imperfecciones como el puente o la punta de la nariz.

La rinoplastia, por su parte, es una cirugía mediante la cual se puede cambiar el tamaño, forma y apariencia de la nariz. Al pasar por quirófano, hay una serie de riesgos implícitos. Además del postoperatorio, por eso se recomienda para casos más complejos donde la técnica con ácido hialurónico no pueda solventarlo. Tales como un cambio de tamaño importante o incluso roturas o desviaciones de tabique. Permite también arreglar defectos congénitos del tabique o problemas de respiración.

Cada uno de estos procedimientos está indicado para un problema pero, desde luego, la cirugía se puede evitar si se trata de una mejora estética y un perfil más bonito y simétrico. En casos extremos donde la cirugía está indicada, como los expuestos, es la mejor opción, sin embargo, el avance de la medicina estética permite que esos casos no tengan que ser la mayoría.

Para un retoque perfecto: rinomodelación

Si se buscan unos resultados naturales, en los que se pretende un arreglo estético, es decir, una mejora de la simetría con el rostro, la mejor indicación es la rinomodelación. No es nada invasiva y sus compuestos permiten un acabado natural muy favorecedor. Para casos más extremos, es posible que la cirugía sea necesaria, pero eso tendrá que determinarlo el profesional médico estético.

Poder lucir el rostro simétrico deseado sin pasar por el quirófano es posible. Todo gracias a las inyecciones de ácido hialurónico, junto a otros compuestos, el método de la rinomodelación consigue mejorar estéticamente pequeñas imperfecciones: sin cirugía, con garantía y acabados naturales, una nariz mejorada es posible.