La alergia al sol es cada vez más frecuente entre la población. Aunque puede aparecer en cualquier época del año es más probable que surja durante el verano, ya que pasamos mayor tiempo expuestos al sol.

Este tipo de alergia se produce cuando hay una reacción fuera de lo normal ante la exposición a los rayos UVA y UVB que provoca diferentes lesiones cutáneas de distinta índole. 

No todos los eritemas, irritaciones de la piel o erupciones son debidas a alergias al sol. Para que sepas diferenciar una alergia solar de otras lesiones que pudieran aparecer en la piel, a continuación te dejamos cinco síntomas de la alergia al sol.

  1. Erupción polimorfa solar

    Este tipo de reacción es la más habitual y aparece en las zonas que normalmente no están expuestas al sol durante el resto del año, como los brazos, el escote, los hombros o las piernas. Esta erupción, provocada por las radiaciones UVA y UVB, es más frecuente entre las mujeres jóvenes y cursa con unos pequeños granitos rojizos que pican.

La erupción polimorfa solar suele ir disminuyendo a lo largo del verano, pero vuelve a aparecer al año siguiente con los primeros rayos de sol.

    Para combatirla, además de evitar una intensa exposición al sol, es importante utilizar cremas solares con fotoprotección durante todo el año. Si la erupción fuera muy intensa, el doctor podría recetar corticoides o antihistamínicos.

  2. Urticaria solar

    Este tipo de urticaria no solo aparece con el sol del verano, puede darse durante el invierno e incluso con la luz artificial. Al igual que la erupción polimorfa lumínica es más frecuente en mujeres y aparece poco después de la exposición al sol.

Esta urticaria consiste en un enrojecimiento de la piel, unido a picores y a una especie de picaduras de mosquitos (pequeños habones).

    Esta alergia solar es compleja de tratar, ya que aparece en cualquier época del año y en cualquier lugar en el que haya una exposición a la luz. Para controlarla se recomienda la utilización de filtros solares, ropa que cubra la piel adecuadamente y, si fuese necesario, antihistamínicos.

  3. Sensibilidad por la toma de medicamentos

    Cuando se toma alguna medicación de manera habitual también es posible que la piel reaccione con los rayos ultravioletas. La toma de antibióticos, antiinflamatorios o antidepresivos, entre otros, puede hacer que aparezcan lesiones en la piel con picor y escozor.

    En este caso, la solución pasa por evitar la exposición solar o, si fuese una reacción muy intensa, detener la medicación. Siempre bajo la supervisión de un doctor.

  4.  Prurigo actínico

    Este tipo de prurigo lo sufren personas de edad más avanzada y consiste en una reacción exagerada a la exposición de los rayos de sol. Aunque puede llegar a considerarse una alergia al sol, hay algunos profesionales que discrepan y no lo consideran de tipo alérgico.

    Sus síntomas consisten en una inflamación crónica de la piel, mucosa labial y conjuntival, que solo se puede controlar con medicación y con la no exposición al sol.

  5. Genodermatosis

    Existen otros síntomas, también relacionados con la radiación ultravioleta UVA y UVB que se relacionan con un componente genético.

Esta enfermedad se caracteriza por lesiones atróficas en la piel, deformaciones de los huesos y una extrema sensibilidad a la luz que en ocasiones obliga a la persona a salir a la calle solo de noche. Estos casos son los más extremos.

    Estos cinco síntomas son solo un ejemplo de las diferentes reacciones que puede tener nuestra piel ante la exposición al sol. Te recomendamos que si tienes alguna sospecha de que sufres alguna de ellas, visites a tu médico de cabecera o dermatólogo. Solo él podrá darte un diagnostico y recomendarte el mejor tratamiento.