Los comedones cerrados son un tipo de acné común. Parecen pequeños bultos pequeños, redondos y blancos en la superficie de la piel. No están enrojecidos e inflamados como un grano típico y no duelen. Normalmente aparecen entre los adolescentes y algunos adultos y aunque puede parecer un problema grave, todo lo que se necesita son tratamientos simples para erradicar el problema. Si se ignora su presencia, pueden causar daños permanentes y marcas en la piel.

¿Por qué aparecen los comedones?

Un comedón cerrado se desarrolla cuando un tapón de células de la piel, junto con sebo, queda atrapado dentro del folículo, que se llena, se hincha y crea el bulto que se ve después en la piel. Pueden aparecer en cualquier parte de esta, pero más a menudo surgen en la cara, el cuello, el pecho y la espalda.

A diferencia de los comedones abiertos (más conocidos como puntos negros), en los cerrados las aberturas de los poros están obstruidas. El tapón de sebo no está expuesto al aire, por lo que no adquiere un color ennegrecido. Esto da lugar a la aparición de pústulas y pápulas.

Algunas personas son más propensas a desarrollar comedones que otras. Aunque la mayor parte de la población suele tenerlos en un momento u otro, acumular muchos de ellos de manera constante puede significar que exista un proceso de acné comedoniano.

Durante la adolescencia son más comunes, ya que las glándulas sebáceas de la piel producen más sebo. Aun así, también hay adultos con piel grasa que pueden generarlos, como es el caso de las mujeres que atraviesan cambios hormonales debido a la menopausia o a un embarazo.

No debe ignorarse que existen ciertos productos que se aplican en la piel que pueden contribuir a estas imperfecciones. Cremas, lociones y maquillaje son, a menudo, los responsables.

¿Pueden evitarse los comedones?

Una buena alimentación es clave para evitar los comedones. Los cereales integrales y los alimentos ricos en omega-3 (las sardinas, el salmón…) ayudan a regular la glucosa de la sangre y a disminuir la inflamación en la piel. Los alimentos que hay que incluir en nuestra dieta son: los carbohidratos integrales (quinoa, avena, arroz integral, pasta integral…), alimentos con omega-3, semillas (calabaza, linaza…), vitamina A (yema de huevo, zanahoria, mango…), carnes bajas en grasa (pescados blancos, lomo, pollo…) y vitamina C y E (naranja, aguacate, kiwi…). Por otro lado, otro de los factores para evitar su aparición es que la piel ha de estar bien hidratada. Por ello, es fundamental beber como mínimo dos litros de agua al día.

Evitar el alcohol, los hidratos de carbono y los alimentos grasos ayuda a que la piel no genere tanta grasa. Sabido es que si la dieta es rica en grasa y carbohidratos simples (harina, galletas o pan) los poros de la piel se obstruyen más fácilmente.

Es importante no tocar el área afectada para no ensuciarla con las manos y, por supuesto, evitar los productos cosméticos que llevan aceites. Se aconseja lavar la piel suavemente con jabón suave y agua tibia dos veces al día. Es frecuente la opinión de que un lavado riguroso ayuda a eliminar el acné, pero, por el contrario, es probable que la piel se torne más sensible y dé lugar a mayor cantidad de comedones.

Lo deseable es abstenerse de explotar los granos y dejar este trabajo a profesionales cualificados como los esteticistas y los médicos estéticos. Si una extracción se realiza de forma incorrecta, podría causar cicatrices permanentes. Además, utilizar los dedos puede provocar la propagación de las bacterias.

Comedones cerrados: así deben extraerse para evitar marcas

Cuando se desea una solución para el acné, la extracción en una clínica estética es el camino que debe seguirse. Un tratamiento médico facial eliminará de inmediato las imperfecciones y evitará que se produzcan futuros brotes.

El peeling químico facial es un procedimiento muy popular para tratar estas espinillas. Elimina las células muertas de la superficie de la piel y deja espacio para que otras células sanas ocupen la misma, las cuales son jóvenes y dan tonos cutáneos más naturales. Esto ofrece a los poros más espacio para drenar, por lo que no se obstruyen con la presencia de células muertas y sebo.

En concreto, el peeling de ácido glicólico es el más utilizado en las clínicas de estética para tratar el acné, ya que se usa para abrir los poros en lugar de hacerlo para eliminar manchas marrones.

La mesoterapia es un tratamiento que utiliza microinyecciones para introducir medicamentos en los tejidos subcutáneos. Se estimula la producción de antioxidantes que reducen la producción de sebo, lo que mejora la evolución del acné. En casos severos puede utilizarse la oxigenación de los poros, lo que consigue que las bacterias que prosperan en lugares privados de oxígeno no puedan sobrevivir.

Es esencial que estos tratamientos sean realizados por especialistas en centros estéticos para evitar efectos secundarios no deseados. Los profesionales de estos centros conocen bien las técnicas disponibles y ofrecen sobradas garantías. Por ello, para quien padezca acné con comedones es importante plantear el tratamiento en una clínica especializada, acompañándolo de una buena alimentación y una rigurosa higiene.