El folículo piloso es la cavidad que se encuentra justo debajo de la epidermis. No sólo es la parte del organismo donde crecen los vellos del cuerpo, sino que, por su contacto directo con la dermis y la hipodermis, facilita el estudio de las células madre.

Este folículo se halla en todo el cuerpo, repercutiendo en la estética de la persona. En realidad, crece vello en muy pocas partes de esta capa corporal, pero para la mayoría de la gente se convierte en todo un inconveniente que solo la depilación láser puede solucionar de forma definitiva.

El ciclo piloso y sus partes

Conocer las partes del folículo piloso es importante para entender el crecimiento capilar. Las glándulas sebáceas son las encargadas de producir sebo, favoreciendo, gracias a su efecto grasoso, el crecimiento del cabello por su acción lubricante entre el mismo y la dermis media. La secreción es continua, siendo sus células ricas en lípidos.

El bulbo es una parte fundamental, ya que de él se origina el pelo. Está en la parte más profunda del folículo piloso, convirtiéndose en la matriz del vello que, mediante una división celular, se origina.

La papila dérmica está formada por células fibroblásticas, que procuran los nutrientes necesarios para la formación del pelo. Es imprescindible para el proceso del ciclo piloso y tiene una forma cónica para favorecer su función.

En el canal folicular se da el nacimiento de los pelos. Mediante esta cavidad aparecen los vellos corporales.

El músculo erector está en contacto con el folículo piloso, a pesar de formarse en la dermis adyacente. Forma parte de las papilas dérmicas y es el responsable de crear la llamada “piel de gallina” en el momento en que se contrae.

Las glándulas sudoríparas apocrinas, desembocan en el folículo piloso, aunque no forman parte de él. Se ubican en las zonas donde se acumula mayor vello, como en la parte de las axilas, el pubis y el cuero cabelludo.

Las fases del ciclo piloso

Una vez conocidas sus partes, será más sencillo entender el ciclo piloso, que consta de tres fases:

  • Anágena. Dura de 1 a 4 años. El crecimiento del pelo es continuo (1 cm al mes) al mismo tiempo que se fabrica melanina, que le da color.
  • Catágena. Dura de dos a tres semanas. Se detiene el crecimiento capilar y el bulbo se hace cilíndrico.
  • Telógena. Fase de caída durante tres meses, para regresar al primer ciclo.

Una vez conociendo cómo crece un pelo, es importante repasar sus partes. Se divide entre el tallo (siendo esta la principal), la cutícula (la capa externa), la corteza (capa interna, donde radica todo el peso), la médula (forma parte de la superficie del pelo) y la raíz (donde se nutre).

¿Por qué es importante el folículo piloso en el láser?

Para una eficaz depilación es necesaria la aplicación del láser sobre el folículo piloso. Este, mediante pulsos luminosos promovidos por energía de ondas longitudinales y con la captación por parte de la melanina, que se fabrica durante la fase anágena del ciclo piloso, permite la penetración de la energía hasta el folículo, favoreciendo la eliminación capilar.

Es preciso realizar una lesión térmica para acabar con el folículo piloso, pero esto solo es posible si se consigue una temperatura determinada durante un tiempo específico. Aunque son necesarias varias sesiones para lograr una depilación satisfactoria, el objetivo termina siendo la desaparición del vello y el impedimento para que este siga creciendo.

Estudiar el folículo piloso de cada persona, teniendo en cuenta la pigmentación de su vello en las zonas en que desea que se aplique el láser y el grosor del pelo, es muy importante para un resultado óptimo.

Así actúa la depilación láser sobre el pelo

Durante la sesión de depilación láser es imprescindible que se mantenga presente el pelo, ya que el láser solo va a reconocer la presencia del mismo para poder eliminarlo. Este produce una lesión térmica, que logrará el objetivo buscado después de la sesión depilatoria.

Es imprescindible que el pelo esté rasurado, para que se distinga del resto del resto de partes y facilite todo el proceso. Pero debe estar visible en la fase anágena, donde el láser puede captar el pigmento, necesario para el éxito en la sesión depilatoria.

La importancia del color del pelo y piel

Dado que la melanina tiene mayor presencia en el vello que en la piel, es más fácil destruir el primero. Mientras más oscuro sea el cabello a eliminar, más sencillo podrá absorber el calor radiado por el láser. Del mismo modo, un mayor grosor hace posible una óptima depilación.

Al tener un pelo claro, se requiere más energía láser, debido al menor grado de melanina que contiene. Si la piel es clara no hay ningún problema ya que no hay melanina que capte la energía , pero ante fototipos altos y pelo claro siempre hay que tener más precaución.

Por su parte, el pelo rojizo muestra una mejor predisposición debido a un mayor grado de feolamina. De este modo, el láser requiere de una potencia disminuida, protegiendo a la piel del calor que radia durante la depilación.

Hay que tener en cuenta que el color de la epidermis es también muy importante para que se pueda elegir el tipo de láser aplicable a cada persona. Así, es necesario tener en cuenta el tiempo antes del tratamiento en que el paciente ha tomado el sol, desaconsejándose tomarlo después del tratamiento depilatorio, debido al efecto abrasivo que puede experimentar la piel.

Para llevar un control más específico de esto, se atenderá al fototipo de piel del paciente. En caso de pertenecer a los fototipos I, II y III, no debe tomar el sol antes de un quincedel tratamiento. En caso de pertenecer al fototipo IV o superior no vamos a tener complicaciones o no influye si toma o no toma el sol, lo que deberemos es parametrizar correctamente el láser a la hora de efectuar la sesión.