Las propiedades del árbol del té sobre tu piel son las que hacen que esta planta sea tan conocida en mundo de la cosmética. El origen de este árbol del té está en Australia, y se conoce con el nombre científico de Melaleuca alternifolia. A partir de sus hojas y su corteza se destila el aceite esencial, que es el que utilizamos en cosmética.

Las opciones en este campo son numerosas, y podemos aplicarlas en cremas, geles o también directamente como aceite esencial. Además, se caracterizan por ser bastante económicos y esto, unido a las diversas propiedades beneficiosas, hace que cada vez se utilicen más.

Propiedades del árbol del té

Los aceites esenciales que se extraen del árbol del té tienen importantes propiedades purificantes y antisépticas. Además, son buenos para la cicatrización de heridas, el acné y como repelente de insectos. A continuación, hablamos acerca de las propiedades más importantes y notables de este aceite esencial.

  • Antifúngico

Puede aplicarse sobre algunas infecciones causadas por hongos, como las típicas de las uñas (onicomicosis) o el pie de atleta. Simplemente añadiendo unas gotas de aceite puro se consiguen resultados muy notables, tan buenos como los de otros productos destinados exclusivamente a este uso.

Es por ello que se considera que el aceite extraído del árbol del té es un producto antifúngico muy potente, e interesante para hacer frente a estas enfermedades causadas por hongos. Además, también es idóneo para mejorar el olor de los pies, eliminando la humedad presente en los mismos.

  • Antiséptico

Del mismo modo que es capaz de curar enfermedades causadas por hongos, también sirve para la prevención de infecciones por otros microorganismos. Al aplicarlo sobre ciertas heridas internas es necesario diluirlo, ya sea en otros aceites o en alcohol. La recomendación dice que tiene que diluirse unas cinco veces antes de aplicarlo sobre rozaduras, heridas, quemaduras o ampollas.

Nuevamente, su efectividad para evitar la presencia de infecciones es muy notable. Esto se aplica también en casos de acné, que generalmente está provocado por la aparición de bacterias en el rostro.

  • Calmante

La irritación de la piel es otra de las afecciones que podemos cuidar con los aceites esenciales del árbol del té. En este caso, se recomienda utilizarlo de forma atópica, con o sin diluir, en función de cada uno de los casos. Las situaciones más típicas en las que se emplea incluyen el afeitado o tras la realización de un tatuaje.

  • Purificante

Como propiedad purificante, en este caso se refiere al aire de una habitación. Si colocas este aceite en un difusor que propague agua con el aceite cada cierto tiempo (previamente fijado), se consigue purificar el aire de la zona.

Además de purificar el aire de olores desagradables, también sirve para ahuyentar insectos y mosquitos. Es posible mezclarlo con otros aceites esenciales hasta conseguir un aroma que agrade a todos.

Cuidar mi piel con aceite esencial de árbol de té

Desde los inicios de la medicina tradicional, el aceite esencial de té ha sido uno de los más utilizados. Esto se debe fundamentalmente a que es capaz de calmar inflamaciones de la piel y restaurar el pH de esta, además de todas las propiedades destacadas anteriormente.

En lo que respecta a las propiedades calmantes, el aceite del árbol de té ha demostrado ser capaz de reducir la inflamación de la piel. Esta propiedad se relaciona también con la mejora en casos de acné, ya que limpia, purifica y exfolia a la vez que calma toda la piel del rostro.

En lo relativo a la restauración del pH, se ha visto que sirve para equilibrarlo de forma natural. Esto resulta esencial para que una piel se encuentre sana e hidratada. Este aceite esencial contribuye enormemente a recuperar el pH que la piel necesita.

Cómo aplicarlo sobre la piel para que su uso sea efectivo

Para aplicarlo, es importante conocer cómo ha de realizarse para evitar problemas de toxicidad o reacciones por exceso de producto, pues este aceite esencial resulta bastante potente en algunas ocasiones. Es por ello que recomendamos tres opciones fundamentalmente:

  • Aplicación directa del aceite. En este caso, se emplea el aceite puro directamente sobre algunos granos, pues se utiliza para secarlos. En caso de querer cubrir una zona más amplia, se recomienda utilizar las otras aplicaciones, ya que su poder secante puede ser excesivo en algunas zonas.
  • Dilución en aloe vera o en crema hidratante. Para utilizarlo de forma general sobre la piel, se recomienda esta opción ya que se consiguen los beneficios del aceite junto con la hidratación propiciada por la crema o el aloe vera que se escoja en cada caso.
  • Aplicación en gotas a una mascarilla facial o capilar. Además de la aplicación en mascarillas faciales, el árbol del té también tiene beneficios sobre el cabello y, por tanto, se aconseja su uso en mascarillas capilares. Se ha visto que evita el desarrollo de la caspa, la aparición de enfermedades capilares, disminuye la probabilidad de que los piojos proliferen y también evita la caída del cabello.

Contraindicaciones

Los productos que derivan del árbol del té no están indicados para embarazadas ni para niños, pues no han sido objeto de estudio en ninguno de estos dos grupos. En estos casos, se recomienda prevenir posibles reacciones y no utilizarlo, optando por otras alternativas.

Además, tampoco debe utilizarse de forma interna, siendo su uso meramente exterior. En caso de utilizarse de forma interna es posible que resulte tóxico, o que pueda dar lugar a reacciones no deseadas. En caso de producirse algún tipo de reacción alérgica, debe restringirse de forma inmediata su uso y se recomienda consultar con un médico lo antes posible.

En definitiva, las propiedades del árbol del té son muy interesantes para la piel y por ello recomendamos utilizarlo siempre que sea posible. Sin embargo, para obtener el máximo beneficio, es necesario aplicarlo de forma correcta, siguiendo las instrucciones que se han detallado previamente en el apartado correspondiente.