Los puntos rojos en las piernas pueden aparecer por diversos motivos, si bien es cierto que es más frecuente que con el paso de los años estas pequeñas marcas sean más proclives a mostrarse en nuestra piel cuando nos hacemos mayores.

¿Qué son esos puntos rojos en las piernas?

De forma general, podemos decir que existen diversos tipos de puntos rojos, los producidos por diversas causas que explicaremos a continuación, y los que aparecen tras la depilación, la llamada foliculitis.

Petequias o puntos rojos por causas orgánicas

Este tipo de puntos rojos se llaman petequias y pueden salir en cualquier parte del cuerpo y se deben a:

  • Un excesivo y prolongado esfuerzo físico como el parto, en el que la mujer puede presentar petequias en cara y pecho.
  • Sufrir trombocitopenia que implica unos niveles muy bajos de plaquetas, por lo que se producen las microhemorragias.
  • Algunos medicamentos producen reacciones alérgicas con petequias , pueden aparecer tras la ingesta de aspirina, quinina, atropina, naproxeno, indometacina , heparina y con cualquier otro fármaco al que se sea alérgico.
  • Algunos medicamentos producen reacciones alérgicas con petequias como la aspirina, la quinina, la atropina, el naproxeno, la indometacina o la heparina.
  • Las quemaduras solares.
  • La sepsis es una condición en la que disminuyen las plaquetas y se generan puntos rojos.
  • Las enfermedades de tipo autoinmune como la artritis o el lupus.
  • En deficiencias nutricionales con falta de vitamina C, vitamina K o vitaminas del grupo B.
  • En infecciones de garganta, y en la escarlatina.

Por tanto, es un síntoma que de producirse es conveniente que se acuda al médico para su valoración, ya que puede ser originado por enfermedades más importantes.

Puntos rojos en las piernas derivados de la depilación: la foliculitis

Estos puntos se deben a la inflamación del folículo piloso tras la extracción del vello y ocurre en las pieles más sensibles. Suelen aparecer en ingles y piernas, aunque ninguna zona está libre de su aparición.

Habitualmente, en una misma persona, pueden manifestarse en las zonas más sensibles quedando otras libres de puntos rojos. En el caso de que no exista ningún problema subyacente, lo habitual es que estos desaparezcan en torno a las 24 horas tras la depilación, por eso es recomendable realizar unos cuidados tras la depilación.

¿Qué hacer cuando aparecen?

Si se desconoce la causa es mejor acudir al médico y consultarlo. Y si se producen tras la depilación se deben tomar ciertas medidas de precaución para contener su aparición:

  • Determinar qué tipo de depilación provoca la foliculitis, evitar este tipo y optar por una forma menos agresiva para esa piel. Por ejemplo, la fotodepilación o el uso de las cremas depilatorias.
  • Antes de realizar la depilación, limpiar, exfoliar y secar adecuadamente la piel. La exfoliación nunca debe ser agresiva y se realizará días antes de la depilación con cremas específicas que contengan ácido salicílico, glicólico o azelaico.
  • En la depilación con cuchilla nunca pasar dos veces la cuchilla por la misma zona, puesto que aumenta la irritación. Es necesario pasarla en la dirección de crecimiento del vello. Las cuchillas deben cambiarse con frecuencia. Un error habitual es no poner crema depilatoria para el rasurado. Sin embargo, esta es necesaria al prevenir las irritaciones de la piel.
  • En la depilación con cera la temperatura correcta es relevante, porque el exceso de calor irrita la zona. Este es uno de los errores más habituales que producen todo tipo de irritaciones cutáneas. Por tanto, se debe echar un poco de cera en el dorso de la mano para que sea completamente soportable, nunca debe quemar.
  • No administrar lociones o cremas antes de la depilación con cera, este es otro error recurrente. La cera no podrá hacer efecto depilatorio y, además, estas lociones obturan los folículos pilosos inflamándolos después.

Y ¿si aparecen de forma frecuente?

Una posible complicación de los folículos es que se infecten y si la zona es amplia puede llegar a producirse celulitis, llegando a provocar fiebre. En este caso, se necesitaría un tratamiento con antibióticos para poder curarla.

No obstante, los puntos rojos nos pueden indicar la presencia de alteraciones vasculares o alérgicas y el médico debe valorarlas, diagnosticarlas y realizar un tratamiento acorde con la patología, tal y como se ha comentado más arriba.