Existen diferentes tipos de implantes mamarios, tanto para ellas como para ellos. La modificación del busto no entiende de sexo y es el tipo de cirugía estética más demandado, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética

Los implantes mamarios se utilizan para aumentar el pecho en personas que desean una determinada forma y tamaño del mismo o para recuperar el volumen perdido por embarazos, lactancia materna, pérdida de peso o simplemente el paso del tiempo. También son frecuentes para la reconstrucción de la mama por alteraciones constitucionales o tras una mastectomía.

Tipos de implantes mamarios

Existen más de 400 modelos de prótesis en función de su composición, su forma o su cobertura. El especialista elegirá el modelo más adecuado a las necesidades y características del paciente. A continuación te detallamos los tipos más habituales que se utilizan en las mamoplastias de aumento y reconstrucciones.

Según su composición

– Implantes de silicona: son los más utilizados, ya que el 90 % de los implantes se hacen de silicona. Es un material que garantiza calidad, resistencia y seguridad para el aumento de pecho, incluso si se rompe. En ese caso, el gel no pasaría al organismo, ya que se trata de un material muy cohesivo. Ante cualquier problema, la operación para su extracción o cambio es sencilla y rápida. Su textura es blanda y similar a la mama normal. El único inconveniente es que se tiene que abrir una mayor sección de tejido y, por tanto, la cicatriz también es mayor.

– Implantes salinos: están hechos de suero fisiológico, una solución salina de agua y sal. Tienen la ventaja de que, en caso de rotura, el material se reabsorbe sin producir ningún efecto adverso en el organismo. También tienen un tacto y aspecto muy naturales. Sus inconvenientes son que se pueden desinflar y son más duros. Además, tienen cambios de temperatura, pueden hacer sonidos similares al chapoteo y presentar ondulaciones.

– Gel ultra cohesivo de silicona: en los años 90 mejoró la cohesividad del implante de silicona, con lo cual se han logrado implantes aún más seguros que evitan la aparición de ondulaciones. El inconveniente es que son ligeramente más duros que el pecho natural, resultando quizá algo artificiales al tacto. Al ser más cohesivo el material del que se componen, se impide su difusión en el organismo, aumenta la vida útil de los implantes y facilita aún más los recambios tardíos.

Según su forma

– Implantes mamarios redondos: son los implantes mamarios más habituales. Existen diferentes tipos de perfiles según su altura: moderado, alto y ultra alto. Cuanto mayor es su altura, mayor diámetro tiene el implante. Este tipo de prótesis son más fáciles de introducir y son ideales para las mujeres que ya tienen algo de glándula. Su apariencia es ligeramente menos natural que el implante anatómico.

– Implantes mamarios anatómicos: pueden tener forma ovalada, de lágrima o de gota de agua. Suelen estar hechos de gel de silicona muy cohesivo, lo que mantiene su forma. Se fabrican de manera que se adapte perfectamente a la anatomía de la mujer. Aunque el precio de estas prótesis mamarias es superior a otras, ofrece resultados más naturales en tamaño y forma. El inconveniente es que tienen el riesgo de girarse, y la operación para cambiarlos no es tan sencilla como en el resto de los implantes de silicona.

tipos de implantes mamarios

Según su cobertura

– Implantes de cobertura lisa: estos implantes tienen un tacto más blando y la incisión para introducirlos es menor, por tanto, dejan menos cicatriz. Además, al no tener pliegues rugosos, es más difícil que algunos microorganismos se desarrollen en las cubiertas y produzcan infecciones. En estas prótesis se reduce el riesgo de seroma, que es una acumulación de grasa líquida después de la cirugía. Esta complicación postoperatoria es benigna pero molesta. La única desventaja es que tienen algo más de riesgo de encapsulamiento, que ocurre cuando se produce una reacción defensiva natural que consiste en desarrollar una cicatriz alrededor de la prótesis.

– Implantes de superficie texturizada o rugosa: en estos se disminuye el riesgo del mencionado encapsulamiento. Su forma es más irregular, pero la superficie rugosa permite que el tejido se adhiera mejor a la misma, de manera que también es más difícil que se desplacen.

– Implantes microtexturizados: desarrollados recientemente, reducen el riesgo de encapsulamiento y, al mismo tiempo, tienen un tacto más natural.

– Implantes de poliuretano: el implante se envuelve con poliuretano para evitar el riesgo de encapsulamiento. Este tipo de implantes se utilizan en casos con contractura capsular previa o en personas con riesgo aumentado de desarrollarla, por ejemplo, un paciente que haya recibido radioterapia.

Recomendaciones generales

Actualmente los implantes mamarios son productos sanitarios seguros con los que se consiguen unos resultados muy satisfactorios en cuanto a tamaño y forma de la mama, gracias a la capacidad de personalizarlos según los deseos de cada paciente. Lo más importante es asegurarse de que se utiliza una de las marcas que dan garantías gracias a su experiencia y perfil de seguridad. En Hedonai utilizamos prótesis de marca Motiva y Mentor.

Todas las prótesis permitidas en España deben llevar el sello de Conformidad Europea (CE) para certificar que cumplen con los requisitos legales y técnicos en materia de seguridad.

Hay que tener en cuenta que cada organismo es distinto e, independientemente de la marca que se escoja, el cuerpo puede reaccionar adversamente, produciéndose el fenómeno de encapsulamiento o simplemente rechazo. Por ello, los implantes suelen tener una garantía de recambio de por vida, en caso de rotura, contracturas capsulares tempranas o rechazo.

Siempre es necesario que la intervención la lleve a cabo un cirujano especialista en cirugía plástica. Este médico se encargará también de efectuar un seguimiento postoperatorio y realizar revisiones periódicas para detectar a tiempo cualquier movimiento o reacción anormal de la prótesis mamaria.

En conclusión, podemos distinguir los implantes según su forma, composición, cobertura y textura; y los distintos tipos pueden combinarse entre ellos. Esto nos da un amplio abanico de posibilidades y nos permite escoger la forma y el tacto perfectos, según el resultado que se desee y la actividad que se realice.