Existen diversos tipos de manchas en la piel que pueden ser debidas a diferentes causas. En muchos casos no revisten importancia, aunque es preferible mantenerlas vigiladas, sobre todo, si tienden a cambiar su tamaño o su forma.

Acudir al médico es necesario para que este determine el origen de las máculas y los cuidados precisos. Pese a que algunas son congénitas, otras se adquieren con la edad o por la radiación solar. Estas últimas se deben cuidar con especial atención por sus efectos sobre la piel, en ocasiones nocivos.

Estos son los tipos de manchas en la piel más comunes

Existen multitud de tipos de manchas, unas benignas y otras malignas. Reconocerlas resulta esencial para poder abordarlas, en caso de que requieran atención médica. Muchas veces, suponen un problema estético, más que de salud, pero también pueden tratarse para lograr disimularlas.

Lunares

Se trata de acúmulos de las células encargadas de fabricar melanina (melanocitos). Son muy típicas en todas las personas, apareciendo desde el nacimiento y aumentando a medida que se van cumpliendo años.

Por lo general son benignos. Sus tonalidades oscilan desde el marrón al negro. Solo en casos excepcionales algunos derivan en melanomas, cambiando su aspecto a rugoso y abultado. Ante cualquier sospecha de un cambio de estado lo recomendable es consultar al médico.

Manchas solares

Las manchas solares son también conocidas como lentigo solar. Se caracterizan por aparecer, precisamente, en contacto con la luz solar. Se definen por ser simétricas y planas, y oscilar entre uno y dos milímetros de diámetro.

Se desarrollan en aquellas partes del cuerpo expuestas al sol, como son la cara, las manos, el escote y los antebrazos.

Pecas

Se aprecian fácilmente al ser pequeñas, de color pardo o rojizo  propias de personas con piel clara. Por lo general, se encuentran en las partes del cuerpo que suelen estar en exposición a los rayos solares.

Tienen un antecedente hereditario, por lo que hacen su aparición en la infancia.

Lentigo

Los lentigos son máculas benignas que tienen diversos orígenes. Se desarrollan a cualquier edad, siendo unos más propicios de la infancia y, otros, por consecuencia de la exposición a los rayos ultravioletas.

En ocasiones, se engloban en la sintomatología de determinados síndromes, acompañados de problemas en órganos vitales.

Melasma

Es un tipo de mancha mayoritario en mujeres. Se deben a cambios hormonales derivados del embarazo, la menopausia o la toma de anticonceptivos, por lo que resultan temporales.

Aparecen generalmente en las mejillas, en la frente y en el mentón. Son de tamaño irregular, con bordes definidos y de tonalidad parda.

Manchas de la edad

Estas manchas son debidas a un deterioro en la pigmentación de la piel, por el envejecimiento de las células y la pérdida de melanina. Se asemejan a las pecas, pudiendo alcanzar un diámetro de dos milímetros. Su color en marrón claro y se presentan simétricas. En contacto con el sol es habitual que aumenten en número, especialmente, en las partes del cuerpo expuestas.

Pitiriasis alba

Se dan desde la infancia y suelen hacerse notorias en dermis más oscuras. Su tonalidad es clara, de forma ovalada y, generalmente, grandes. Se muestran en la cara, el cuello y los brazos. Tienen carácter temporal, afectando sobre todo en verano.

Fitofotodermatitis

Son manchas producidas por el contacto del limón en la piel y su exposición inmediata al sol. Se distinguen por ser oscuras y pequeñas, siendo el resultado de quemaduras derivadas de la reacción química solar con el jugo ácido del limón.

Acantosis nigricans

Este tipo de manchas las sufren personas que presentan resistencia a la insulina y, por tanto, que padecen diabetes. Se dan en la zona de la garganta, en forma de pliegues cutáneos. También pueden aparecer debajo de los senos y en las axilas.

Presentan diferentes tamaños y cierta aspereza, resultando de mayor grosos al tacto.

Vitíligo

De predisposición genética, son máculas blanquecinas, debido a la falta total de pigmentación. Su tamaño es grande y pueden ocupar cualquier parte del cuerpo.

Se define como una enfermedad que puede extenderse, pero no es contagiosa. El máximo problema que representa es estético en quien la padece.

Manchas en la piel, tratamientos específicos para cada tipo

En función del tipo de mancha que se presente existen determinados tratamientos que logran resultados satisfactorios. En algunos casos se logra hacer desaparecer las máculas, mientras que, en otros, se consigue disimularlas.

Mediante la luz pulsada se tratan manchas solares y de la edad. Se trata de una técnica específica de láser para tratar diversos casos de lentigo y vitíligo.

Existen cremas que consiguen disimular las pecas y lunares, además de protegerlos de la luz solar, como los famosos protectores de rayos UV.

A través de medicamentos específicos pueden ser tratadas las manchas de origen hormonal, como los melasmas. Asimismo, el médico dará solución a las manchas de diabetes.

Por otra parte, las cremas hidratantes y tratamientos específicos como peelings cutáneos son los idóneos para la pitiriasis alba y la fitofotodermatitis.

En definitiva, la existencia de variados tipos de manchas en la piel no representa un problema cuando se acude al especialista. La prevención es siempre la mejor aliada.